Me considero una persona tranquila, afable y tolerante. Como buena Leo, tengo mi carácter, es cierto, pero también tengo bastante aguante... En condiciones normales.
Aun así, hay determinados tipos de personas, o más bien, ciertas conductas y actitudes que me sacan totalmente de quicio.
Comportamientos que hacen que pase de...
...gatita adoréibol....
a...
...bestia salvaje, en cero coma.
Como por ejemplo:
1. Los absurdamente indecisos.
En la heladería:
-Ay... ¿De qué lo pido? De "estratachela"?? (Se dice "es-tra-cha-te-la", de stracciatella, melón@!!!), de tarta de queso con arándanos, o de leche merengada? Ay, jooooo... no sé...
(5 minutos después)
-¿Y si me voy a lo seguro y lo pido de limón? ¿O de chocolate? Uffff....
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En la pizzería:
-¿Pizza capricciosa, cuatro quesos, napolitana...? Ainssss... qué indecisión... Las 3 me gustan...
(10 minutos después)
-La cuatro estaciones también tiene buena pinta... Ah, ¿y la de barbacoa?
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En Zara:
-¿Me llevo el jersey rojo o el azul? Los dos son bonitos... ¿Cuál será más combinable?
(15 minutos después)
¿Y si me llevo el blanco? El blanco va con todo, ¿no? O mejor negro, que es más sufrido. Ay, no sé...
Y pueden pasarse así 3 horas, para decidir el puñetero sabor de un helado, de una pizza, de un bocadillo, el color de una prenda de ropa o elegir entre café o té.
Y vale, entiendo que a veces es difícil decidir, cuando tienes un abanico de posibilidades más o menos amplio, en el cual hay varias que nos gustan. Pero, joder, seamos serios: el sabor de un helado no es una decisión tan relevante, tan decisiva en nuestras vidas como para que cueste tanto decidir ¿no?
Quiero decir, si hoy pides el helado de stracciatella, otro día pedirás el de leche merengada, y otro, el de limón. Vamos, que no va a ser ésa la única vez en tu vida que vas a comer helado, en cuyo caso sí tendrías que pensar bien tu decisión.
Y como el helado, la pizza o el jersey. Hoy te compras el rojo, y el mes que viene, si quieres, el azul.
E incluso, ahora, en rebajas, puedes comprarte los dos.
¡No hay que darle tanto drama al tema, coño!
Que no se tata de elegir una carrera, un trabajo, un piso, el lugar de residencia o el nombre de tu futuro hijo... Que ahí, sí, debes intentar elegir con bastante acierto, se trata de una elección relevante en tu vida (o en la vida de tu hijo). Pero ¿elegir entre pizza capricciosa y cuatro quesos? Por favor...
2. Los que te dan consejos, supuestamente bienintencionados, sin tú haberlo pedido.
Típica actitud paternalista que me provoca instintos asesinos.
Esa gente que se cree con derecho a decirte qué debes hacer y qué no debes hacer, cómo debes actuar y cómo no, y cuando les dices que ellos no son quién para darte consejos, se enfadan y te dicen que eres una borde y una desagradecida, que ellos lo hacen por tu bien... y que así te va a ir en la vida, si sigues teniendo ese orgullo y no escuchas sus amables y bienintencionados consejos.
¡A la mierda!
A esa gente me dan ganas de hacerles saltar los empastes de una hostia. Así, sin más. Y luego decirles que lo he hecho por su bien. Para que, a la próxima, se metan la lengua en el culo.
3. Los que te dan su opinión sin tú haberla pedido.
Variante de la anterior, no hace falta que me extienda mucho.
Pues eso, gente que se ve en la necesidad de decirte que el nuevo corte de pelo no te queda del todo bien, que estabas mejor antes; que ese pantalón te hace el culo gordo o que esa sombra de ojos que llevas no te favorece nada.
¿Es que alguien te ha pedido opinión, imbécil? Es más, ¿crees que me importa lo que pienses, petarda?
4. Gente que ya tiene una edad y hace referencia a tu juventud -y supuesta inexperiencia- con retintín.
-Ay, Gata, es que eres muy joven para entenderlo, ya me dirás de aquí a X años, ya...
-Se nota que no has vivido mucho...
-Hablas desde la inexperiencia. No puedes entenderlo porque no lo has vivido en tus propias carnes...
-¡Pues no te queda aún que vivir!...
-Ahora es normal que no te preocupes por esas cosas, pero ya verás cuando tengas X años...
Esa actitud me hace pensar que, en realidad, sienten envidia de mi juventud, pero en vez de hablar de ella como una virtud, como algo bueno, lo hacen como si fuera algo malo, apuntando a que soy joven, pero también inexperta, y.. ¿estúpida?
Y, dentro de este grupo, también entraría el subgrupo de gente que te comenta así, de pasada, que a tu edad ya habían hecho esto, lo otro, lo otro, y lo de más allá.
-¿Tienes 30 y no estás casada?*
-....
-Uhhhhh, pues yo a tu edad ya tenía a mi mayor, y estaba embarazada de la segunda. Y con 35 me divorcié. ¡Y dos años después me volví a casar!**
-.........................
*Espabila o se te pasa el arroz.
**Y tú todavía con estos pelos...
Pues tía, partiendo de la base de que me importa un huevo lo que tú habías hecho o dejado de hacer a mi edad, vale, sí, a lo mejor no sé lo que es casarme, tener dos churumbeles, divorciarme y volverme a casar en un plazo de 6-7 años, como has hecho tú... Pero no por eso soy más gilipollas que tú, ni estoy menos preparada para la vida diaria. Y si tú a mi edad ya habías hecho todo eso, fue tu decisión. A mí no me presiones. Cada una hace su vida y en ningún sitio está escrito que lo tuyo sea lo normal y lo mío sea lo anormal. Lista.
5. Los excesivamente escrupulosos con la comida.
Quizá es que yo soy muy poco delicada con las cosas del comer. Vale, no es que me lo coma todo en plan Monstruo de las Galletas, pero nunca he sido excesivamente maniática con la comida.
Sí, hay una serie de cosas que no me gustan y que evito pero, por lo general, me gusta casi todo y me lo como sin problemas. De pequeña, nunca les di a mis padres demasiados quebraderos de cabeza a la hora de comer.
Quizá por eso no soporto a esa gente que sieeeeeeeeeeeempre le tiene que poner algún pero a la comida. Gente que nació ya desganada.
-Ay... qué asco (mirada de ídem).
-¿Eso estará bueno? (más mirada de asco)
-Tiene demasiada sal...
-Está soso, ¿no?
-Ajjj, lleva ajo...
-Sabe raro...
-¡Uy, qué grasiento!
-Pufff, no me apetece...
-¿¿¿¿¿¿Espinacas????? Puaf, no me van nada...
-Yo es que, carne/pescado/verduras/legumbres (ponga aquí lo que corresponda) no suelo comer, ¿eh?
-Uf, yo el queso es que ni lo pruebo, qué asco, sólo el olor me da náuseas...
Y así, siempre. No se tata de una o dos frases de las anteriores, lo cual puede ser perfectamente normal, todos tenemos nuestras filias y fobias culinarias. No, es gente que puede decir todas las anteriores en sucesivas comidas. Nada les apaña. Todo les da cosa,
Y te dan ganas de decirles: ¿pero tú qué comes? ¿Néctar de flores? ¿Ambrosía de los dioses? ¿Algodón de azúcar? ¿Espuma del mar? ¿Directamente no comes? ¿?¿?¿?
6. Los pedantes.
Gente que necesita demostrar constantemente que es súper culta, y para ello, te explica la última película que ha visto: un drama social en VOS, de un director israelí, por supuesto, de cine independiente, cuyo mensaje es la sociedad tan egoísta, solitaria e impersonal en la que vivimos.
Y el último libro que ha leído: un tratado de metafísica de un tío austríaco de nombre impronunciable.
Y la última galería de arte que visitó, con obras Kandinsky, Paul Klee, Miró y Pollock. Y te las va detallando una por una, y contextualizando...
Y tú, que no es eres tonta ni inculta, que tienes tus estudios, tu carrera, que has leído lo tuyo y sigues leyendo, que tienes una cierta idea de cine, que sabes algo de arte... después de escuchar al pedante, le miras con cara de gilipollas y acabas sintiéndote a la altura de Kiko Rivera, en lo que a nivel cultural se refiere.
De todas formas, a mí se me pasa pronto, y siempre acabo pensando que esa gente que necesita hacernos partícipes a los demás de su vaaaaaaaaasta cultura, en realidad, lo que buscan es aceptación y aprobación constante, lo cual deja entrever su propia inseguridad.
7. Los pluscuamperfectos.
Gente que siempre sabe cómo quedar bien con todo el mundo, que todo lo hace bien, que nunca se enfada ni dice una palabra más alta que otra, que no se equivoca nunca, que nunca se despeina, que nunca tiene un mal día, que sabe de todo, que entiende de todo, que cae bien a todo el mundo, que... Vamos, que son perfectos y maravillosos, oiga.
¿Pues qué queréis que os diga? Pues que nadie, nadie, es perfecto. Por lo tanto, esa gente que se esfuerza por estar siempre bien, divinos de la muerte, estupendos, simpáticos, ideales y sin un pelo fuera de su sitio, aparte de que me cansan mucho por histriónicos y cargantes, me parecen tremendamente artificiales y forzados. Se pasan la vida haciendo un papel, adquiriendo una pose, simulando que son algo que no son. No se puede estar perfecto las 24 horas del día, 365 días al año. Es imposible.
Todos tenemos días malos, todos cometemos errores, todos tenemos fallos y defectos. Y eso nos hace humanos.
Los pluscuamperfectos están constantemente interpretando un papel, una farsa. No son auténticos, y por tanto, no son de fiar. Por eso no me gusta esa gente. No me da confianza.
8. Los de la falsa modestia.
No soporto a la gente creída y soberbia. Me dan auténtico ascazo. Pero... hay un grupo al cual detesto más, y es a los que se lo tienen creído, pero ejercen de falsos modestos.
Y es que, a los creídos, al menos te los ves venir. Ellos van de guays, están encantados de haberse conocido, se creen la hostia, pero... no lo disimulan.
En cambio, hay un actitud todavía más lamentable. Esa gente que siempre se está quitando mérito con la clara intención de que el resto le regalemos el oído.
-Mari Falsimodesty: Bufffff... ¡Estas navidades me he pasado de la raya, qué gorrrrrrrrda me he puesto!
-Regaladoradeoídos: Pero qué dices, ¡¡¡¡¡si estás delgadíiiiiiiiiisima!!!!! Yo creo que hasta has perdido peso...
-Mari Falsimodesty: (en estado de orgasmo tras oír lo anterior): Ay, no sé... El otro día entré en Mango a por unos pantalones de la 34 y casi no me los podía cerrar.. ¡¡¡Estoy hecha una foca!!!
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-Mr. Falsomodesto: Pues ayer me comentó un compañero que mi nuevo jefe está encantadísimo conmigo, que aunque fui el último en incorporarme ya soy el mejor del equipo, que trabajo muy bien, que mis ideas son las más interesantes... Pero no sé si darle demasiado crédito. Yo no creo que sea para tanto...
-Regaladordeoídos: Pues es verdad, eres un tío muy preparado, estaba clarísimo que ibas a destacar desde el principio...
-Mr. Falsomodesto: No sé, a ver si lo dice para que me confíe y luego darme la puñalada... Aunque la verdad es que currar, soy el que más curra. Ahí no le falta razón...
¿Es o no es para decirle a la primera que sí, que se ha puesto como una morsa, y al segundo, que el compañero le está mintiendo y que en verdad es un inútil y lo van a despedir?
Pero somos tontos, o demasiado políticamente correctos, y les decimos lo que quieren oír...
* ¿Y vosotros? ¿Qué actitudes o comportamientos despiertan vuestros instintos más destructivos? ¿Qué tipos de personas no soportáis? ¿Coincidís con los míos?
¡Comentadme! =)