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31 de diciembre de 2014

¡Feliz 2015!


No quería acabar este año sin la ya "tradicional y muy típica entrada de fin de año y comienzo del nuevo". El año pasado, entre unas cosas y otras, se me pasó, o no me apeteció mucho hacerla en su momento y luego tampoco tenía mucho sentido escribirla.
Pero este año no quería que pasara lo mismo.

Sé que no soy nada original y que esta entrada será una más de cientos y cientos de millones de entradas típicas del 31 de diciembre.
Pero oye, no quería dejarlo pasar. Así, ya que estoy, me paso por aquí, os saludo y os deseo todo lo mejor para el 2015. ;P

Imagino que para algunos este 2014 habrá sido una pesadilla y estarán deseando dejarlo atrás. Para otros, habrá sido un buen año o incluso muy bueno, y les dará un poco de penita despedirlo.
Y para muchos, habrá sido un año más, -ni fu ni fa-, un año de transición, por que "el bueno será el 2015".

En mi caso, este 2014 ha sido un poco montaña rusa. Ha habido de todo un poco.

-Ha sido mi primer año como parada. La primera vez en mi vida que me encuentro en esta situación, y consciente de que aún me queda, -nos queda-, una larga travesía por el desierto.
Me he convertido en una cifra, una más en las estadísticas, en los datos de desempleo.
No es fácil estar en el paro. Es una situación que desestabiliza mucho a la persona.

En estos meses, he alternado momentos de tristeza, de desesperación, de ira, de nostalgia, de indignación, de sentirme una auténtica mierda, de incertidumbre, de pensar que jamás volveré a trabajar, que nadie me querrá contratar nunca... Y momentos de resignación, de intentar verle lo positivo a esta situación, de pensar que todo pasa por algo y que quizá esta es la ocasión para volver a empezar. Intento ser positiva, pero a veces cuesta, sip.

Y en ésas estamos. 

-Porque 2014 también ha sido el año en que decidí levantarme del sofá, dejar de lamentarme, dejar de buscar culpables (que si la crisis, que si el Gobierno, que si las empresas..., -que no digo que no tengan su parte de culpa, pero si me quedo quieta en mi casa y no muevo el culo, nada va a cambiar-) y aposté por la formación, por reinventarme, por mejorar mi currículum, por ser más versátil, desencasillarme y ser más competitiva profesionalmente. En esto, tengo que decir que JJ fue decisivo, y una de las personas que me abrió los ojos, y creo que nunca se lo podré agradecer lo suficiente.

Por eso, estoy/estamos cursando un máster que -esperamos- nos abrirá nuevas puertas y oportunidades en el mundo laboral. Nadie dijo que fuera fácil, y vamos a tener que dedicar muchas horas y mucho esfuerzo a trabajos, estudio, proyecto fin de máster, etc. Pero estoy segura de que valdrá la pena.
Y como hoy en día, sin idiomas no eres nadie, sigo también con las clases de francés y he retomado, después de 15 años, las de inglés en la Escuela Oficial de Idiomas. Algo de lo que estoy muy satisfecha, y creo que debería haber hecho mucho antes. Aunque bueno, mejor tarde que nunca.

-Pero sobre todo, 2014 ha sido NUESTRO AÑO, el de JJ y mío. El año en que dimos un paso más en nuestra relación. El año en que cumplimos un sueño, dándonos el 'Sí, quiero' en la boda más bonita e inolvidable que podía imaginar.
En 2014 también cumplimos otro sueño: viajar a Nueva York, una ciudad que siempre llevaré en mi corazón, y a la que siempre querré volver.

Ha sido un año, como decía, de altibajos. Pero me quedo con lo bueno: con los grandes momentos; con los amigos de verdad, los que están siempre ahí, pase lo que pase, a pesar del tiempo y la distancia; con la familia más maravillosa que se puede tener (la mía y la de JJ), por todo su apoyo incondicional y por no dejarnos caer nunca.
Con ese 4 de octubre mágico e inolvidable; con la puesta de sol en Manhattan, vista con mis propios ojos.
Con cada despertar al lado del amor de mi vida. Con cada día junto a él.

Espero que el 2015 sea un buen año. Para todos. Dicen que va a ser un año de cambios, esperemos que así sea, y que la cosa sea para mejor.
No quiero hacerme grandes propósitos, ni grandes ilusiones; soy de las que suelen depositar muchas esperanzas en el nuevo año, y luego... pues eso, MEH. A veces me llevo cada chasco...
Por eso, no quiero tener muchas expectativas, para luego no sentirme decepcionada.

Sólo le pido a este año fuerza, paciencia, constancia y determinación. Sé que puedo conseguir lo que me proponga, si lo deseo de verdad y me dedico a ello en cuerpo y alma.

Para todos vosotros, mucha felicidad, amor, salud, prosperidad, trabajo, sexo genial... ;D En fin, que os deseo lo mejor, que se cumplan vuestros proyectos, sueños e ilusiones (eso sí, hay que ponerle dedicación, eh, que si no, nada). ;)
A los que estáis como yo, sin trabajo, ánimo, que algo saldrá; esta situación es dura, desquiciante... Pero no os hundáis ni dejéis que nadie os hunda ni humille; ¡tampoco os rindáis! Esto no puede durar para siempre.
A los que estáis sufriendo por amor/desamor, fuerza y paciencia; el tiempo lo cura todo, y como dice la canción, después de la tormenta, siempre sale el sol. Todo pasa por algo, y es verdad.
A las que vais a ser mamis, que sois unas cuantas por aquí, deseo que todo vaya genial, ya veréis como sí... En nada tenéis a vuestro peque en brazos. Jo, me dais una envidia sana...

Gracias por estar ahí un año más, por leer y comentar. O simplemente, eso, por estar... Que veo que somos ya 230, jarrrrlll!!!
Gracias, mil gracias.
Un beso enorme y ¡¡¡¡¡¡FELIZ 2015!!!!!!

...A ver si es verdad! ;)

20 de abril de 2013

Mi suegra: Pesadilla en la Cocina

Qué no se habrá dicho ya, qué no se habrá escrito, qué no se habrá rajado a estas alturas de los suegros.
Y, especialmente, de las suegras.
O más bien: laaaaa SUEGRAAAAAAA aaaa aaaaaaa....  aaaaa. (Así, en singular y en mayúsculas. Y con eco).
Los suegros, -o sólo la suegra-, a veces, a menudo, son una maldición para mucha gente. Un grano en el culo.
A tus padres los tienes que aguantar, por narices.
¿Pero a los suegros?

PUES TAMBIÉN. Te jodes. Así es la vida.
Haber pedido muerte.



AVISO: mi experiencia en materia suegril tampoco es muy amplia ni variada, así que no puedo hablar mucho. Y lo poco que puedo hablar no es malo.
No he tenido una trayectoria larguísima de parejas y suegros (yo es que a los rollos de una noche o unas semanas/meses, no los considero parejas, y a sus padres, mucho menos los considero suegros); ni he tenido suegros infernales. *Toco madera*

De hecho, nunca me ha gustado llamar suegros a los padres de mis novios. Ni cuñados a los hermanos. Me suena rancio, antiguo. Marujil. Mi zuegra. Er cuñao. La cuñá.
Nop.

JJ y yo no estamos casados, de momento. Por tanto, si hablamos con propiedad, sus padres AÚN no son mis suegros.
Pero bueno, unas veces por economía del lenguaje y otras porque ya todo el mundo lo acepta como tal (y porque casi cinco años de relación, con convivencia e hipoteca, creo que nos dan derecho a establecer ese parentesco que en realidad no hay todavía), el caso es que a veces los llamo mis suegros.

Total, que hoy voy a hablar de mis suegros; los actuales.

La verdad es que creo poder afirmar que he tenido suerte. O al menos, no he tenido mala suerte en el reparto. Son gente encantadora, muy hospitalaria, muy generosa, muy agradable, y me han aceptado desde el minuto cero como a una más. Bueno, más o menos (Sí, sí, ya sé que muchos estaréis diciendo: Ayyyy.... pobre incauta, pobre ingenua, eso es lo que tú te crees; ya verás, ya... Lo bruja que puede llegar a ser la suegra...).

Vale, de momento, no es el caso. No es ninguna bruja. O si lo es, tiene la escoba bastante bien escondida y sólo la gasta para barrer. Es buena mujer, simpática, pizpireta, muy hacendosa, muy de su casa, muy trabajadora, se desvive por su marido e hijos... Lo que se dice una madre y esposa ejemplar.
Y él es un hombre de estos tranquilones, afables, campechanos, sencillotes, trabajador, ahorrador y muy austero...
No tengo unos suegros nada pijos, engreídos ni gilipollas.
Hasta ahí, todo bien.

Salvo por una cosa: SON MUY PESADOS. Pero muuuuuuuuuuuucho. Muy insistentes y monotemáticos con según qué cosas. Te pueden llegar a preguntar 20 veces lo mismo, en 5 minutos.

-Gata, no quieres más patatas?

-No gracias.


-Nena, ¿no querrías más patatas?


-Errrr... no MadredeJJ, gracias, de verdad. No tengo más hambre.


-Ay, hija, has comido muy poco. ¿Te pongo más patatas?


-.......


 -Yo creo que Gata no ha comido casi patatas...


-.................. VALE, PONME LAS *%/$%!&* PATATAS
(No, esa es la voz de mi mente, pero no se llega a materializar físicamente).

Como razón de tal insistencia, barajo 4 posibles opciones:

A: ¿No se creerán que no tengo más hambre y pensarán que lo digo por hacerme la guay y la fina?
B: ¿Creerán que estoy desnutrida y necesito comer, comer, comer?
C: ¿Se les olvidará al más puro estilo Dori de Buscando a Nemo que hace 50 segundos les he dicho que NO quería más patatas?


D: ¿Pensarán que he cambiado de opinión en dos nanosegundos y de repente me han entrado unas ganas bestiales de zampar patatas?

¿Alguien tiene alguna opción más?

Porque eso sí. Lo de Suegra con la comida es obsesión. Pero obsesión enfermiza.
Parece que haya pasado tres guerras, tú.
Come, come, come, come, come, come........  Ésa es la consigna,
COME.

Cuando vamos a su casa:

¿Qué* no os llevaréis un paquete de jamón?
¿Qué no os llevaréis unos flanes que he hecho?
¿Que no os llevaréis un tupper con lentejas que tengo en la nevera?
¿Qué no os llevaréis unas chuletitas BUENÍIIIIIIISIMAS que he comprado en el Mercado?
¿Qué no os llevaréis un trozo de bizcocho?
¿Qué no os llevaréis............................?

(La partícula Qué a principio de pregunta, para enfatizar, es muy típica de la zona de Levante).

Arf, arf, arf... No puedo más. No, por favooooooooooooooooooooor....

Debe de pensarse que estoy matando de hambre a su hijo.
Y no, en serio: que no nos morimos de hambruna, de verdad. Que "el niño" está bien sano y bien fuerte. Coooooño ya.

Luego está el tema culinario. O sea, el tema ya propiamente cocina.

Tu suegra siempre va a ser la mejor cocinera EVER. Acéptalo o estás perdida.
Mejor cocinera por supuestísimo que tú, piltrafilla, recién llegada a este mundo de los fogones, que sólo sabes hacer cuatro cosas rápidas y reguleras. (No lo dice, obviamente, pero por su actitud, a veces da a entender eso).
Mejor cocinera que tu madre, también.

Ella podría ir perfectamente al reallity ése de los masterchefs, pero no va porque dejaría en evidencia a los demás concursantes. Por supuesto

-Su paella es la mejor del mundo mundial.
Y la verdad es que sí, hace unas paellas cojonudas. Eso hay que reconocerlo. Su paella es la más buena que he probado nunca. Y he probado unas cuantas. Incluída la de mi madre.
Y cada domingo que la hace y nos invita a comer, y le decimos la buena que está SU paella y cómo cada vez se supera a sí misma, oyoyoyoyoyyyyyyyyy, se hincha de orgullo toda ella, como un pavo.
Henchida de gozo que se pone.
En fin, si eso la hace feliz...

Anoche fuimos a cenar a casa de Suegros
Por supuesto, la consigna: come, come, come, come, ¿no quieres más? ¿te pongo más? ¿te apetece algo más?

*Nota mental: si JJ y yo tenemos hijos algún día, (ella obviamente va a ser su abuela): no, nunca, bajo ningún concepto, dejarlos con ella por las tardes y que les dé la merienda. O acabaré teniendo niños obesos mórbidos.

Bueno, el caso es que salió el tema del colesterol, porque Suegra tiene colesterol y se lo controla mucho.
Tiene colesterol, pero no está gorda, eso también hay que reconocerlo. Se mantiene delgada, la jodía, porque camina mucho y cuida su alimentación. (La suya, porque lo que es la de los demás: come, come, come, come....).

Ella casi siempre cena pescado, todo lo contrario que Suegro, que ni lo prueba. Es más, lo detesta. Y ella nunca ha hecho nada por que, al menos, lo tolere.
Pero como él está tan ricamente.... Ni una molécula de colesterol en su organismo, oiga. Si es que... la vida es injusta.

El tema es que yo les comenté de pasada que le había inculcado a JJ el tema de comer pescado; antes él apenas lo probaba y cada vez le va gustando más; sin llegar a enloquecerle, pero al menos que se lo come.

Y ella me preguntó que cómo lo había conseguido. Yo le expliqué que a menudo innovo y hago cosas, como salmón con nata y queso azul, y que eso le gusta mucho.

No había acabado de decirlo cuando Suegra contraatacó con una de sus súper-recetas.
Y yo sabía que iba a salir por ahí.

Es comentarle que sabes cocinar X plato para que ella despliegue todo su ancestral saber culinario. Conecta en directo con su propio Canal Cocina.

¿Que tú sabes hacer salmón a la plancha con queso azul?

Ella se va a Noruega, te pesca el salmón, vuelve, y lo hace a las finas hierbas, con queso Roquefort de oveja albina jorobada y trufas caramelizadas sobre cama de puerros en tempura, desconstruídos a la miel de romero de abeja reina.
Supera eso....

¿Que tú haces solomillo al Oporto?

Ella hace solomillo de cerdo pata negra de Jabugo 20 Jotas; con paté de oca Miss Provenza 2007 y Gran Premio en el Concurso Internacional de Ámsterdam; con Chardonnay reserva del 82, las últimas hebras de azafrán de la cosecha de este año, y sal rosa traída del Himalaya.
¿Qué? ¿Que no?

¿Qué tú has empezado tímidamente a hacer natillas?
Ja, ella tiene una tesis doctoral en natillas y tres másters en flanes y arroz con leche....


Y así. Además, te cuenta paso a paso cómo lo hace:
...Pues pongo en la sartén los pimientos cortados en juliana y el diente de ajo picado con blablablabla...
...Luego rehogo las cebollas con la pizquita de pimienta y blablabla.... 
...En la olla exprés hago un caldo de pollo con verduras y lo tengo X minutos y blablabla...
...Le echo la ralladura de limón a la leche, pero hay que hacer blablabla para que no amargue y blablabla....

La primera vez, flipas. (¿Esta mujer está compitiendo conmigo?)
La segunda vez, te mosqueas un poco. (¿Se creerá que no sé hacer ni un triste huevo frito? Hombreporfavorya....)
A la tercera, ya como que te ríes para tus adentros.

Las demás veces, sacas el tema a propósito, a ver por dónde sale. A ver con qué nueva receta nos sorprende esta vez.

Que podría escribir un libro, oye. ¿Ahora que se ha jubilado y tiene tanto tiempo? Se forraba, fijo.
Se lo voy a proponer...

Ay, las suegras.... Y eso que yo, no me puedo quejar mucho. Al menos, de momento.
¿Las vuestras qué tal son? ¿Brujas, manipuladoras, competitivas? ¿Amables, sencillas, cariñosas?
¿Súper chefs como la mía?

(Otro día hablaré de Suegro... que también da para post).

5 de enero de 2013

Queridos Reyes Magos...


Que sí, que ya sé lo que estarán pensando: ¿Pero esta loca qué hace escribiéndonos la carta a estas horas? ¿Es que no ha tenido tiempo en todo el año?

Pues miren Ustés: NOP. Entre unas cosas y otras, me he liao, me liao... Y ya ven, aquí estoy dándole a la tecla.
Ya, ya sé que no están Ustedes para ponerse a leer mi carta ahora mismo, ni lo pretendo; que llevan mucho jaleo estando en todas partes a la vez, dejando regalos a todos los niños y a los no tan niños.

De acuerdo. No pasa nada. Todo tiene solución.
Lo que quiero que me traigan (o que con su magia me consigan) no es para ya. O sea, puedo esperar. Tienen todo el año para hacerlo. Sin presiones, poco a poco, a su ritmo. Pero con la condición de conseguirlo. No se quejarán, ¿eh?
Así que de momento, Ustedes a lo suyo, Majestades. A cumplir con su obligación de dejar regalos y juguetes en esta noche intensa que les espera.
Y ya, si eso, cuando vuelvan a su casa de Oriente, leen mi carta despacito y toman buena nota.

Queridos Melchor, Gaspar y Baltasar: Este año he sido buena.
Quie'cir, lo normal. Tampoco es que una sea tonta y ponga la otra mejilla. Pero ya me entienden. Mala no he sido.
Y este 2012 ha sido un año bastante raro y complicado para mí. Un año duro.

Así que, lo primero que les pido para este nuevo año es estabilidad. En todos los aspectos de mi vida. Empezando por el laboral y acabando por lo más personal.

Me gustaría también que me trajeran una buena dosis de paciencia y tolerancia ante la frustración, o simplemente, no ponerme como una niña estúpida cuando las cosas no salen como yo quería.
I también un poco de ilusión y de optimismo. Que no me dén esos bajones que me dan a veces sin motivo. 
Aprender a ser feliz con las pequeñas cosas del día a día sin esperar más.


Ah, de esto les han pedido mucho, imagino: salud. Toneladas de salud. Para la gente que quiero. Y bueno, para mí también, si no es mucho pedir. Pero puestos a concretar, para mi padre, que últimamente está chunguillo con el tema de los riñones. Y para mi madre, a ver si dejan de dolerle tanto los huesos y la tensión no le pega esos sustos. Y para mi abuela, que a sus 82 años ya tiene de todo, la pobre. 
Ah, y para mi amiga D., que ha superado una dura enfermedad, para que su recuperación sea total y definitiva. 

De esto otro también les han pedido bastante, me temo: trabajo para amigos y conocidos que llevan ya mucho tiempo en el paro. Demasiado tiempo. Así que venga, por favor: un trabajillo a ser posible chulo y decentemente remunerado. Y no en el culo del mundo. Que eso de tenerse que ir a Dubai o a la Conchinchina, pues hombre, suena como muy exótico y tal, pero para ir de vacaciones y ya. Irse allí, pa'siempre, pues como que no.

Para mi amiga E., que la quiero un montón a pesar de que nos estamos distanciando porque hacemos vidas bastante distintas (miren a ver qué pueden hacer también en ese tema), les pido que tenga un buen embarazo, sin molestias, que todo salga bien y que para el verano tenga un bebé precioso y bien sano.

Para mi amiga M., a la que también quiero mucho a pesar de nuestras muchas diferencias, les voy a pedir directamente un novio. Y que sea tío majo, puestos a pedir. Hombreya. Que ella va de "soy single e indenpendiente, molo millones, y no necesito a ningún hombre a mi lado",  pero en el fondo sé que no lleva bien eso de estar sola. Así que venga, a ver cómo se lo montan Ustedes. Ella vive ahora en Madrid, asi que, por madrileños no será. No creo que les resulte muy dificil encontrarle uno que le acople.

Para JJ os pido serenidad y que deje ya de preocuparse tanto por el futuro. Que aprenda a vivir el presente sin darle tantas vueltas a todo. Que no se angustie tanto. Es que se pasa de responsable.
Y que madure... Que para algunas cosas, todavía es un poco niño. (¿Qué son esas carcajadas que oigo? Ah, que "habla de madurar la que más tiene que callar..." Vaya, va a ser cierto eso de que Ustedes lo ven y lo saben todo de cada uno de nosotros...)
Por lo demás, sólo deseo que siga como hasta ahora, haciéndome feliz y siendo el amor de mi vida. La mitad que me complementa. La persona con la que quiero compartir cada día. ¡Y que siga teniendo tanta paciencia conmigo!

Para mis peludos Lola y el recién llegado Pluto, les pido muchas hojas de zanahoria, que les encantan. Y a ver si surge el amor entre ellos. O al menos, que aprendan a llevarse bien.

Y bueno, creo que eso es todo. ¿No tendrán Ustedes whatsapp y esas cosas? Lo digo por si se me ocure algo más, para escribírselo directamente por ahí, que es más rápido.
Que no tienen... Vaya. Pues va siendo hora de modernizarse, ¿eh?

De todas formas, no quiero pasarme de exigente. Ya han sido Ustedes muy amables conmigo, leyendo esta carta fuera de plazo. Si me consiguen estas cosas que les pido, especialmente las de la salud y el trabajo, ya me doy más que por satisfecha. Espero que este año sean generosos, como por otro lado, han sido siempre.

Gracias de antemano. Que tengan un buen viaje de regreso y hasta el año que viene.

Un brazo,

La Gata.





25 de febrero de 2012

Ayer, hoy y mañana (MEME)





Sábado tarde. Aburrimiento total.
Me apetecía actualizar el blog, pero no tengo nada interesante o nuevo que contar... Así que os traigo un meme, que ya hace tiempo que no hacía ninguno. Y uno al año, tampoco hace daño, ¿no?
Éste en concreto lo vi en el blog de Pétalo hace ya mil años, y me gustó, la verdad. 
Entre los millones y millones de memes que hay por ahí, algunos bastante similares entre sí, me pareció interesante. La verdad es que tampoco se sabe si es un meme o no. Porque... ¿qué es un meme? ¿De dónde vienen? ¿Adónde van?
El caso es que éste me pareció original y distinto y me dije que un día de estos lo haría. Vale, pues hoy es el día.
Este meme (o lo que sea), consiste en contar cómo y dónde estaba hace exactamente 1, 5 y 10 años... Y cómo (y dónde) me veo o espero estar dentro de 1, 5 y 10 años. 


Así que allá va un poco de "Canal Nostalgia"... Y una de deseos de futuro. 


HACE UN AÑO: Justo acababa de mudarme con JJ al piso que compramos a finales de 2010.
Era (es) nuestra primera hipoteca, y la verdad es que daba un poco de vértigo meterse en un gasto así. Pero, por otro lado, era ilusionante empezar este proyecto juntos. 
Es un fuerte compromiso adquirido por parte de ambos y una señal de que lo nuestro seguía y sigue adelante. Ya habíamos estado viviendo juntos más de año y medio de alquiler, y, con la bajada de precios de los pisos a raíz de la crisis, y la supresión de la deducción fiscal por compra de vivienda a partir de enero de 2011, decidimos que, antes de que acabara 2010, era el momento idóneo para dar ese paso y adquirir una vivienda en propiedad. 
La mudanza se demoró un poco más de lo esperado, pero al fin, el 23 de febrero nos instalamos en nuestro nuevo piso. Este pasado jueves, hicimos un año en nuestro "nidito de amor". :D
En cuanto al trabajo, llevaba ya 3 años en RadioPatio, aunque no estaba en mi mejor momento profesional. Ah, y ya comenzaban a circular los primeros rumores de un ERE que se realizará a mediados de este año... Todavía se veía lejos, pero ya asustaba. Y ahora, visto más de cerca, asusta mucho más.


HACE 5 AÑOS: Febrero de 2007. Todavía no había entrado a trabajar en RadioPatio, pero me faltaba muy poco. No trabajaba como periodista, sino como administrativa en un importante centro de oficinas de la City y tenía una compañera hija de puta bipolar que me hacía la vida imposible. Aguantaba allí porque no tenía otra cosa. 


Había adelgazado mucho en los últimos años, por estrés principalmente. Tenía el carnet de conducir pero me daba pánico coger el coche (que era de mi padre), así que me pasaba la vida metida en autobuses y metros. 
Había aprobado dos oposiciones a la Administración autonómica (pero no tenía puntos por experiencia profesional) y también había hecho las pruebas de acceso para diferentes prácticas profesionales en varios medios de comunicación; entre ellos, RadioPatio. 
Así que estaba en la bolsa de trabajo, esperando que sonara la flauta y unos u otros me llamaran. Me llamaron de la radio... Concretamente en abril de ese 2007. En mayo me incorporaba, primero en prácticas, más tarde, ya con un contrato.


Allí conocería a JJ, pero eso sucedería varios meses después... a finales de ese mismo año. Un acontecimiento que haría tambalearse los cimientos de lo que había sido mi vida hasta ese momento... Pero eso ya es otra historia.
En aquel febrero de 2007, aún estaba con mi ex. Eran los estertores de una relación que ya hacía meses -incluso años- que no funcionaba. Aunque ninguno de los dos parecía querer darse cuenta de ello, y ambos nos empeñábamos en seguir juntos a pesar de todo. Seguramente ése fue uno de nuestros principales errores. Nos queríamos, sí, pero a veces no basta con eso. Esta lección la aprendería más tarde.


Además, mi ex, que me lleva 4 años, tenía ya intención de comprarse una vivienda y dar pasos que yo no estaba por la labor de dar en aquel momento, a mis 25 años. En aquella época, mi única preocupación era comprarme trapos, trapos y más trapos en Zara y similares. Era inmadura. Y un poco bastante infeliz.


HACE 10 AÑOS: Febrero de 2002... Madre mía, ¡cuando los dinosaurios poblaban la Tierra! xD Tenía 20 añitos y estaba en la universidad, estudiando tercero de Comunicación Audiovisual. Mi gran sueño era llegar a ser una periodista molona y muy profesional; escuchaba a Gabilondo y a Àngels Barceló, veía a Susanna Griso... Y se me caía la baba. Quería ser como ellos. Pobre ilusa...
Todos los profesores nos chafaban la ilusión y nos decían que nos hiciéramos a la idea: encontrar trabajo en esta profesión es casi misión imposible (¡y por aquel entonces no estábamos en crisis!), y que de los 70 y tantos que éramos, con suerte, apenas10 llegaríamos a trabajar en un medio de comunicación. 
Vaya, debo considerarme afortunada. Hoy estoy entre esos 10 elegidos... (Al final, fuimos más de 10. Tampoco muchos, pero sí unos cuantos más). 
En aquel momento me sobraban unos quilillos, tampoco muchos, pero no me importaba demasiado. Yo me veía divina con mi larga melena rubia. Tenía la cabeza llena de pájaros. Era feliz. ¡La vida de estudiante! 


Entre los exámenes de febrero y los de junio, solía salir casi todos los sábados de fiesta con mis amiguitas. Sobre todo, con I (que hoy es funcionaria), E (que estaba a punto de empezar a salir con el que hoy es su  marido y padre de su hijo... Joder, cómo pasa el tiempo), y con M. (Mi pobre M, que nos dejó va a hacer tres años).  :`(
En aquel 2002, no tenia novio formal, ni tampoco ganas. Tenía, eso sí, mis ligues. Algunos mejores que otros...
Ah, recuerdo que estaba totalmente colada por Pablo, un compañero de la carrera que no me hizo caso. Bueno, no me hizo caso en la forma que yo hubiera querido. Recientemente lo vi, casado y con niños. No entiendo cómo me pude fijar en un chico así. 
Pero bueno, en aquella época, a pesar de todo, era feliz. 


DENTRO DE UN AÑO: Lo que más deseo es haber conservado mi puesto de trabajo y no ser una de las muchas personas que se van a quedar en la calle en los próximos meses. Ni yo ni JJ, que él también está en el ajo (ya he comentado que también somos compañeros de trabajo). 


En otro momento, quedarse en el paro puede no ser un drama tan grande. Puede incluso ser una oportunidad para encontrar algo mejor... Pero como digo: en otro momento. En el actual, quedarse en la calle es una gran putada, y buscar otra cosa, sobre todo de mi ámbito profesional, con tanto periodista en el paro y tanto medio de comunicación afectado por la crisis (el último, el diario 'Público', que cierra), se me antoja misión imposible.
Por otro lado, me gustaría que mi relación con JJ siguiera adelante... Y, por qué no, pensar en pasar por el altar de aquí a un par de años. Sí, la verdad es que me apetece ya. Para qué voy a decir lo contrario. Tengo 30 años para 31...
Aunque para eso, antes tenemos que sobrevivir al naufragio laboral que se avecina. No quiero montar una boda sin tener mínimamente claro el tema económico. Si hay que esperar, se espera. 


DENTRO DE 5 AÑOS: Febrero de 2017. Espero para entonces seguir trabajando en esta profesión que me apasiona. Si no es en RadioPatio, en otro medio. Me da igual. 
Pero me encantaría seguir haciendo lo que me gusta y haber crecido profesionalmente. Si no, pues espero al menos tener un trabajo y un sueldo dignos.
Para entonces, me gustaría estar felizmente casada con JJ... Y quién sabe, tener ya un pequeño "minino". O dos. O estar a punto de.
Me gustaría también mantener mis amistades actuales, que son para mí las más importantes y definitivas.
También espero no haber sufrido ninguna pérdida familiar. Aunque mi abuela materna, -la última que me queda-, tendrá entonces 87 años. Ojalá siga a mi lado. Y mis padres, por supuesto. 


DENTRO DE 10 AÑOS: Febrero de 2022. Madre mía, suena a peli de ciencia-ficción. Tendré 40 años. Espero no sufrir la famosa crisis de esa edad.
Espero también ser feliz y sentirme realizada. Con o sin trabajo. Con o sin JJ (ojalá con él, para mí es el hombre de mi vida). Con o sin hijos. Aunque... obviamente, preferiría claramente que fuera 'con' que 'sin'.
Puestos a pedir, me gustaría ser una cuarentañera simpática y buenorra. No una tía amargada y consumida por la vida. Seguir enamorada de mi pareja como el primer día (o casi). 
Y tener un par de enanos preciosos, aunque me llevaran de cabeza. 


Viajar mucho. Conocer a mucha gente interesante. Llegar lejos en mi profesión. 
Y muy importante: tener a mis padres a mi lado (y a mi abuela, aunque quizá esto sea ya pedir demasiado). Mi padre tendrá para entonces 73 años, y mi madre 69. Puffff, suena tan lejano... 
Deseo que estén todavía conmigo y que tengan salud, fuerzas y alegría. Espero que conozcan a sus nietos y que puedan también disfrutar de ellos. Seguro que serían unos abueletes entrañables.
No sé, ante todo, deseo ser feliz. Como sea, donde sea, con quien sea... Pero ser  feliz.


*Y vosotr@s, ¿cómo estábais hace unos años y cómo os veis (u os gustaría veros) dentro de otros tantos años? 







5 de enero de 2012

La noche de Reyes



Esta noche es, sin lugar a dudas, la más mágica y especial del año... Sobre todo para los más peques de la casa. Una noche con la que llevan soñando todo el año.
La noche de Reyes, ésa en la que sus deseos se hacen realidad.

Y así la recuerdo yo. Para mí, también era la noche más esperada, la más luminosa. Una noche en la que todo era posible.

En mi casa, por supuesto, siempre hemos sido de SS.MM. los Reyes Magos de Oriente. Mientras fui pequeña, el Gordo de rojo nunca pisó mi casa.
¿Un señor barrigudo que venía en un trineo desde Laponia? A mí no me convencía nada. Yo esperaba a mis tres venerables Magos de Oriente. Los Reyes son tres frente a un solo Papá Noel; vienen en camellos desde el lejano y mágico Oriente, y no en un cutre trineo tirado por renos de nariz roja (¿?¿?) desde un lugar totalmente inhóspito. Llevan túnicas doradas, capas de terciopelo, ¡coronas!,.. y no ese traje de felpilla rojo y blanco tan poco favorededor...
¡Si es que no hay color!

Sólo más tarde, ya de adolescente, empecé a recibir regalos también en Nochebuena, con eso de que así se disfrutan más. Pero a mí no me los traía Papá Noel. Me los daba mi familia.
Y por supuesto, de niña, siempre creí en los Reyes, para mí, los únicos y genuinos.

La noche del 5 de enero, como decía, era mágica, especial... Recuerdo que iba con mis padres a la Cabalgata. Aunque "no sé por qué", siempre imaginé que aquellos que desfilaban en carrozas por el centro de la ciudad y nos lanzaban caramelos, no eran los verdaderos Reyes Magos, sino hombres vestidos (más o menos...) como ellos, puesto que los Reyes de verdad bastante trabajo tendrían como para encima perder el tiempo en cabalgatas.Y además, ¿cómo era posible que estuvieran al mismo tiempo en Madrid, en Barcelona, en Valencia, en Bilbao, en Sevilla, en Tenerife... como veía yo en la tele?

-Es que son Magos.

Ya, claro. No cuela...

Pero de lo que sí estaba firmemente convencida era de que, esa noche, los Reyes Magos visitarían mi casa, al igual que las casas del resto de niños del mundo. ¿Que cómo se lo montaban para que les diera tiempo a pasar por todas las casas, sin hacer ruido ni ser vistos, y sin equivocarse de regalos? Eso ya escapaba a mi entendimiento...

Yo era de Gaspar. Dice Cristina, de El gallinero de Miss Marple, (adoro este blog), que los que son de Gaspar son de George Harrison. Y tiene razón... :)
Yo era de Gaspar y de Harrison.

Sí, los de Gaspar éramos niños un tanto outsider. Raritos.
Lo mainstream era ser de Baltasar, tan negro él, tan exótico, tan guapetón, tan joven... (O al menos, más joven que los otros dos).
Y si no, te ibas al extremo opuesto y eras de Melchor. Ese ancianito venerable, que podría ser tu abuelo...
¿Pero Gaspar? Mediana edad, raza blanca, pelirrojo... No, definitivamente, Gaspar no era el favorito de la mayoría, eso está claro. Pero yo sí era de Gaspar. Me parecía entrañable.

Bien... Después de volver a casa de la Cabalgata, cenaba, y a dormir. Tenía cero ganas, por supuesto. ¿Quién quería -o más bien, quién podía- dormir con lo que estaba por venir?
Pero tus padres insistían e insistían...

-Si no te acuestas pronto y te duermes, los Reyes no vendrán, ¿eh?

Claro, ante esa amenaza, no había más que decir. Tocaba irse a dormir con o sin ganas. Y punto pelota.

Porque ésa era otra... ¿Y si alguna noche me despertaba de madrugada y... ¡zas!... los pillaba in fraganti colocando mis regalos?
Era una de esas situaciones que, por un lado deseaba, -ver en persona a los auténticos Reyes, ¡wow! ¡qué caña!... Pero, por otro no estaba del todo segura de querer que sucediera. No sabía si estaba preparada para ese shock.

Porque... en el hipotético caso de que me los encontrara frente a frente.. ¿Qué les decía?

-¿Hola? Vaya nochecita ¿eh? Están cansados, ¿verdad? Es que llevan ya mucho tute...
Los camellos, ¿qué tal? Menos mal que no los han subido, que luego mi madre se pone histérica si ve que le han chafado la alfombra persa...
Que por cierto, Ustedes vienen de por allí, ¿no? De Persia y eso...

-¿Les ayudo a colocar mis regalos? O ya directamente los voy cogiendo yo, si eso...
¿Les saco un vaso de leche y galletas? ¿Los turrones y polvorones que sobraron de Nochevieja? No, qué cutre soy... Mejor un copazo del Chivas ese que tiene mi padre en el mueble bar, ¿no?
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No, definitivamente, no me veía yo preparada para mantener una conversación con esos tres grandes señores... Yo es que siempre he sido muy tímida.
(Tuve a Arturo Valls a mi lado, codo con codo, durante diez minutos, mirando libros en la Fnac y no me atreví ni a decirle "hola". Conque imaginad a Sus Majestades...).

Y luego, vivir con ese secreto, ¡con ese privilegio! Porque no vas a ir luego radiando por el patio del cole que has visto a los Reyes de verdad. ¡O contándolo por los platós de televisión! No, no, no. Además, nadie me creería...

De todas formas, nunca me vi en tal situación. Nunca los pillé. Siempre fueron más rápidos, más sigilosos. Unos verdaderos profesionales de la magia, el ilusionismo y el escapismo.

Cuando al fin abría los ojos la mañana del día 6... ¡¡¡¡¡Qué nerrrrrrrrrvios!!!!!
Toda la casa estaba en el más absoluto silencio. No se oía una mosca. Mis padres dormían... Y los Reyes, obviamente, ya hacía rato que se habían ido. ¡Cachis! Me hubiera gustado verlos, aunque hubiera sido un segundo, mientras se iban...
Me ponía las zapatillas, los calcetines y el batín a toda prisa y atravesaba el gélido pasillo... hasta situarme ante la puerta del salón.
Tras aquella puerta, ¡estaban mis regalos!

O eso esperaba. Porque... ¿y si se habían olvidado de mí? ¿Y si ese año no había sido del todo buena y me habían dejado carbón?
Ése era otro de mis grandes temores. Encontrar carbón en vez de regalos. ¡Menudo bajón!
Y luego, la vergüenza pública: "Este año me han traído carbón porque no he sido buena..."

Afortunadamente, eso tampoco pasó nunca. Si es que yo era una niña muy buena... xD

Recuerdo que giraba el picaporte de la puerta con mi manita temblorosa, cerraba los ojos con fuerza, flanqueaba el umbral, entraba en el salón, abría los ojos y.......


¡¡¡¡¡¡¡OOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH!!!!!!!


Allí estaban. Sobre la alfombra persa. Pefectamente colocados. Con sus papeles de colores brillantes. Mis regalos.
Empezaba a abrirlos con una emoción indescriptible. Para entonces, mis padres ya se habían levantado y entraban en el salón.

-¡Anda, los Reyes ya han llegado!
-Cuántas cosas, ¿no? Eso es que has sido buena este año...

Yo no podía ni articular palabra.
Estaba justo lo que yo había pedido, más alguna otra cosilla que ellos, muy amablemente, habían pensado que podría gustarme. ¡Y vaya si me gustaba!

¿Cómo lo hacían para acertar siempre? ¡Entendían mi letra!
E, incluso había años en que no había tenido tiempo para escribirles ninguna carta.... pero ellos siempre daban en el clavo. No sé si era magia, telepatía, o si mis padres informaban a algún emisario real de mis deseos, y éste a su vez se lo trasnmitía a los Reyes.
No sé cómo, pero siempre acertaban en mis deseos. ¡Qué cracks!

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Viví unas cuantas mañanas de Reyes con esa felicidad y esa ilusión irrepetibles...
Pero llegó un año en que la magia se desvaneció. Cómo no.
Crecer es inevitable.
No recuerdo muy bien cómo fue. Sí recuerdo que tendría unos 8 o 9 años.

Mentiría si dijera que no me llevé una decepción. Claro que sufrí una decepción. Fue mi primera gran decepción. Y te sientes triste, sientes que ya nada será igual, y te encantaría volver atrás en el tiempo, volver a creer como antes.

Pero también te sientes más mayor.
Y entonces todo encaja, claro.
Te das cuenta de que no hay 3 enigmáticos Señores que son Magos y que te visitan una vez al año desde muy lejos, sino un señor y una señora a los que conoces muy bien, que están muy cerca de ti durante todo el año, y que, ayudados por otro señor y otra señora mayores, con canas y gafas, aun sin ser magos, hacen verdaderas virguerías por que tú vivas cada 6 de enero un sueño hecho realidad.
Y maduras, y entiendes el por qué no debes abusar y pedir tooooooooodo lo que se te antoja, pues tus padres y abuelos no pueden comprártelo todo, aunque quisieran.

Pero... a pesar de todo, la noche y el día de Reyes siguieron siendo grandes en mi casa. Seguimos celebrándolo casi como el primer día.
Y si alguna vez tengo hijos, por supuesto, no renuncio a la experiencia de ver sus caritas de ilusión, a la hora de abrir sus regalos, mientras les dices, como si la cosa no fuera contigo:

-¡Hala, ya han venido los Reyes! Cuántos regalos, ¿eh...? Eso es que has sido buen@ este año...

Quiero que vivan durante unos años esa misma emoción que mis Reyes Magos me hicieron vivir a mí.
Y cómo no... no quisiera dejar pasar la oportunidad de pedirles a SS. MM. los Reyes que para este año tan duro que nos espera, traigan salud, amor, trabajo, fortuna y en definitiva, felicidad.  
En ellos confío.

*Y vosotros, ¿qué les pedís a los Reyes este año?


30 de diciembre de 2011

Fin de año solitario





El 2011 agoniza.
Se acerca la última noche del año... Y, por primera vez en no recuerdo cuántos años, esta Nochevieja la pasaré en familia y sin mis dos mejores amigas. 
Desde que empecé la Universidad hasta el año pasado, mis Nochebuenas han sido siempre familiares, mientras que el fin de año lo pasaba con los amigos. 
Pero este año, la cosa va a quedar en casa. Pasaré la Nochevieja también en familia, igual que la Nochebuena.


Sí. Porque mis dos mejores amigas, con las que había celebrado la Nochevieja de los últimos 10 años, esta vez me han dejado colgada.
Una de ellas, la que está casada y tiene un hijo pequeño, ha preferido pasar la última noche del año con otra pareja que también tiene un bebé. Supongo que tienen más afinidad y temas comunes para conversar: "¿El tuyo duerme de un tirón?". "Pues el mío no me come nada". "Buffff, ¡menuda nochecita nos ha dado!", "¡El nuestro ya dice 'papá y mamá'!", etc...


Por otro lado, mi otra amiga, soltera y sin compromiso, ha preferido irse a Sevilla a pasar la Nochevieja con unos amigos. 
Y no la culpo. El plan se antoja realmente atractivo. Si yo pudiera, también me iba...


Pero, entre unas y otras, la cuestión es que me he quedado compuesta y sin amigas.
Así que nada... Cenaré con mis padres, mi abuela, mis tíos y JJ. 
Y después de comer las uvas (si es que puedo con todas y no me atraganto como el año pasado), brindar y ver a Anne Igartiburu y a José Mota dar las campanadas desde la Puerta del Sol, (en mi familia es que somos muy "tradicionales" y fieles de la Primera), a dormir. Y un año más que habrá pasado.


Pero que no me malinterprete nadie. Realmente, lo de no tener plan para Nochevieja no me molesta. Las últimas nocheviejas que recuerdo han sido siempre en la casa de algún amigo o amigo de un amigo, jugando al Party/Trivial/Monopoly y tomando chupitos. 
¡Y tan bien que lo pasábamos!


Hace siglos que no salgo ni voy a ningún cotillón ni sala de fiestas. Pero es que ni lo echo de menos ni me apetece lo más mínimo ese tipo de celebración. 
Al fin y al cabo, es una noche más. Tampoco hay que darle más importancia de la que tiene. Lo que pasa es que nos hacen creer que si no sales, si no te gastas medio sueldo en un modelito, unos taconazos y una entrada para una discoteca/sala de fiestas/cotillón, y no te pones ciego, eres un/a sosainas, ranci@, y no estás disfrutando a tope de la "última noche del año". Menuda gilipollez...
Yo paso de ese rollo. Me gustan más los planes caseros y tranquilos.


Así que ya digo que lo que me molesta no es tener una Nochevieja casera. Al revés. Lo que me entristece es que mis amigas hayan pasado así de mi culo. Yo nunca lo habría hecho, y eso que ha habido años en los que no me apetecía tanto pasar la Nochevieja con ellas. Por ejemplo, el primer año que salía con JJ, me apetecía infinitamente más una cena íntima solos él y yo, que quedar con ciento y la madre. Pero al final, fuimos a cenar con esos ciento y la madre. Total, teníamos otras muchas noches más para cenar solos JJ y yo... Y las amigas son las amigas. Y las Nocheviejas son (o eran) para estar con las amigas.


Por eso me siento tan triste, tan decepcionada. Siento que me han dado de lado. Y lo peor es que no puedo sentir rencor ni nada parecido, porque, de alguna forma, entiendo su postura. 
Y es que esto es una prueba más de lo que yo ya venía sospechando desde hace tiempo. Que cada vez nos estamos distanciando más. Cada una lleva un ritmo de vida diferente, y por eso, cada vez tenemos menos cosas en común. Menos temas de los que hablar.  
Y este año, eso ha cristalizado en el hecho de que pasaremos la Nochevieja por separado, después de tantos años celebrándola juntas.


En fin, si así lo han querido, así será. Ya digo, no guardo rencor, pero tampoco se me olvida. Y a lo mejor, la próxima vez soy yo la que pasa de quedar sólo cuando a ellas les conviene para luego dejarme tirada cuando no. 
Estoy decepcionada. Mucho. Veo que, al final, la gente va a su bola y hace lo que le da la gana. Pero bueno, ya se me pasará. 
A pesar de todo, siguen siendo mis dos mejores amigas. Aunque me hayan dejado sola esta Nochevieja...


* ¿Y vosotros? ¿Tenéis plan para este fin de año? ¿Salís y os arregláis en Nochevieja? ¿La pasáis en familia o con amigos? 


Feliz Nochevieja a todos... ¡Y feliz 2012!

18 de agosto de 2011

30...

*Antes que nada, quería dar las gracias a todos los que comentásteis en mi última entrada. No os hacéis una idea de lo mucho que me ayudó leer vuestras palabras de ánimo y apoyo, vuestros consejos y puntos de vista. Necesitaba una perspectiva diferente, dado que la mía en aquel momento era muy negativa. Y vosotros me la aportásteis.
Tenéis razón: las relaciones son algo complejo. Pero eso es precisamente lo que les da valor y mérito. La capacidad de sobrevivir a las crisis y al paso del tiemp.  Es absurdo pretender tener una relación perfecta sin discusiones/problemas/tensiones. Es absurdo... e irreal.
Lo que hay que hacer es saber manejar esos momentos de conflicto, hablar con la otra persona, con confianza y sin reproches ni culpabilidades.
No hay que buscar culpables: ni en uno mismo ni en la otra persona. Todos podemos equivocarnos en algún momento, y rectificar es de sabios.

JJ y yo hemos hablado largo y tendido de todo esto... Quizá las cosas no estaban tan mal como yo las pinté. Pero soy un poco drama-queen, qué le vamos a hacer. Enseguida lo veo todo muy negro. Enseguida veo fantasmas donde no los hay.
Resumiendo: que las aguas han vuelto a su cauce,  JJ y yo hemos limado asperezas, acercado posiciones, arreglado nuestras pequeñas diferencias... y seguimos juntos y tan felices como si nada hubiera pasado. Crisis, what crisis? Lo que pasó, pasó. Y ya está olvidado.


Y dicho esto, ahora sí. Vamos allá...
Hoy toca post aniversario. Porque hoy cumplo...


Sí. Ya soy... treintañera. ¡Uf, qué raro me suena!

Nací tal día como hoy, de 1981. Sí, el año del intento golpe de Estado de Tejero (afortunadamente fallido), como algunas personas se encargan de apuntar o recordar. ¿Qué pasa, que no sucedió nada más reseñable en ese año, aparte de la ida de olla del tal Tejero?

Hasta para nacer fui impaciente. Me tocaba venir a este mundo para principios de septiembre. Así se lo había dicho el ginecólogo a mi madre. Y además, ella también había hecho sus cálculos y las 36 semanas de rigor se cumplían para el 2 de septiembre, más o menos.

Mi madre, la pobre, confiada como estaba de que hasta esa fecha no tendría que enseñar las piernas a ningún desconocido, decidió aplazar la depilación hasta una semana antes del día previsto para mi nacimiento. Y eso que ella siempre ha sido súper maniática y radical con el tema de la depilación.
Pero claro, en aquellos días, con el panzón, los tobillos hinchados y el calor que hacía, pues... la mujer se relajó. Normal. No iba a ponerse fisna, en su estado

¡Muahahahaaaaaa...! Ella no contaba con que su ansiado bebé tenía muchas ganas de ver este mundo, y de paso, hacer que toda la planta de Maternidad de la Clínica La Salud comprobara in situ que mi madre llevaba semanas sin depilarse.

Vamos, que me adelanté dos semanas. Así, sin avisar ni nada.

Y así, nací yo, pasada la medianoche del 18 de agosto. También fui madrugadora.
Y bueno, para compensar lo de adelantarme y no avisar, mi madre puede presumir de que no tuvo un parto doloroso. Claro, yo era un bebé algo prematuro. Pequeña, falta de peso, muy llorona (ya demostraba que tenía carácter desde bien enana) y... ¡muy fea!
...Y eso es así. Aunque mi madre diga que yo era una monada. (Qué va a decir ella...)
He vistos las fotos... Y no. He ganado con los años. Como los buenos vinos.

En fin... que de todo aquello ya han pasado 30 años. ¡30 años ya!
Confieso que al principio me daba un poco de terror que llegara este día. Conforme se iba acercando la fecha me agobiaba más. Era como si me resistiera a abandonar los 20. ¡Como si se pudiera!

Pero ahora, ya está. Ya soy oficialmente treintañera. Y no me siento rara ni distinta a ayer, o a la semana pasada. Pensaba que lo llevaría peor. Y, en cambio, ahora me siento extrañamente bien. Incluso feliz con mis 30 velitas.
Al final, va a ser verdad que los 30 son la mejor edad... No sé.

De todas formas, cumplir años es algo inevitable. Y no sólo eso: es lo deseable. Ya sean 30, 50, 80 o 100. Me di cuenta de esto cuando hace dos veranos perdí a una gran amiga.
Era demasiado joven. Tenía toda la vida por delante. Pero se fue.
Por desgracia, ella nunca podrá cumplir los 30.

Entonces comprendí que cumplir años es genial, porque significa que continuas el viaje. Que no te has quedado en el camino.

Y la verdad es que estos 30 años me han pillado un poco desprevenida. Han llegado sin darme cuenta. Pero eso también es buena señal.
Eso es porque estos años previos han sido más bien felices. Y, aunque me parezca que todavía me quedan muchas cosas que hacer (algunas incluso creo que debería haberlas hecho ya), si hago balance, creo que éste sería más que positivo.

Hace 10 años tenía 20 (¡wow, cálculo mental complicado!). Era estudiante de tercero de Comunicación Audiovisual. Con todo aún por hacer y decidir. Sin las ideas claras.

Y recuerdo que, a menudo, intentaba visualizarme a mí misma con 10 años más.
Para empezar, me imaginaba más mayor, más madura. Más maruja.

Veía a la gente de treinta y tantos y me parecían ya señores hechos y derechos. Sí, bueno, con 20 años tienes muchas tonterías en la cabeza.

Y hoy, soy yo una de esas treintañeras que tan mayores me parecían entonces. Y no me veo para nada así.
Físicamente, he cambiado, claro. Sobre todo, mi estilo. Más bien, diría que he encontrado mi propio estilo.

Ahora me visto bien. Sé perfectamente lo que me queda bien y lo que no.
No como entonces, que abusaba de los vaqueros apretados y las camisetas chillonas del Bershka (sí, el horror y el pain!! ¿Qué queréis? Todos tenemos un pasado...).
Ahora me maquillo para potenciar mis puntos fuertes y disimular defectillos. Antes, me pintaba sin tener en cuenta si ese color de sombra o de labial me favorecía o no. Y así iba yo...

Recuerdo que deseaba llegar a los 30 con un trabajo estable, y a ser posible, relacionado con mis estudios. Aunque lo veía muy difícil. También soñaba con ser una buena profesional, apreciada por mis compañeros y respetada por mis jefes. (Sí, vale, ya sé que era pedir mucho, pero soñar es gratis, joé!).

Y cómo no: deseaba tener pareja estable. Encontrar al hombre de mis sueños... Y que él se enamorara perdidamente de mí, claro.
Casada y con hijos no me veía, la verdad. Y es que... el instinto maternal no lo tengo muy desarrollado que digamos.

Por supuesto, mi idea era haberme independizado a los 30. Aunque fuera yéndome de alquiler. No por nada: me llevo estupendamente con mis padres, pero no quería estar viviendo bajo su mismo techo y dependiendo de ellos for ever and ever, si podía ser. No quería tener que estar pidiéndoles dinero ni dándoles explicaciones de adónde iba ni con quién. Quería ser autónoma. 
Y si encima conseguía para entonces tener un piso en propiedad (bueno, en propiedad del banco), ¡eso ya sería el colmo de lo guay!

...Bueno, pues 10 años después de esa recreación virtual, debo decir que no he salido mal parada.
He conseguido muchas de las cosas que deseaba mi Mini-Yo veinteañero de vaqueros elásticos, camisetas cantosas y ganchitos en el pelo.
Hoy, seguramente, aquella estudiante de 20 años estaría orgullosa de mi yo actual.

No me he convertido en una marujona, (como era mi temor), visto infinitamente mejor que entonces, sigo una dieta sana e intento ir al gimnasio a menudo, porque sé que es la única forma de mantenerme en forma.
Y en cuanto a los logros importantes... han sido bastantes y los he conseguido yo solita con mi esfuerzo: acabé la carrera, me saqué el carnet de conducir y soy una conductora aceptable (yo, que me consideraba una negada para la conducción); empecé a trabajar a los 23 años (aunque no era nada relacionado con mis estudios), aprobé dos oposiciones, sé bastante de música, estoy acabando ruso en la Escuela Oficial, desde hace 4 años trabajo en un medio de comunicación y me encanta lo que hago, me compré mi primer coche con mi propio dinero...


En cuanto al tema personal: he vivido dos historias de amor muy importantes (una fallida, la otra espero que no), que en gran parte han moldeado mi personalidad, he conocido al amor de mi vida, me independicé con 27 años... Y ahora estoy metida en una hipoteca. Tal y como quería.

Ah, ¡y tengo un blog con 126 seguidores! ¡Increíble! :)
Y todo eso, antes de cumplir 30. Aun a riesgo de parecer narcisista... Creo que no está mal, ¿no?

De todas formas, aún tengo muchos proyectos pendientes, muchas más cosas por lograr. Afortunadamente. A ver si para cuando sople las 40 velitas, las he conseguido.

Y ahora, después de un día intenso de trabajo y de muchas felicitaciones... Me voy a casita. 
A celebrarlo con mi gente, como toca. Al fin y al cabo, no todos los días se cumplen 30 años.

                                       ...HAPPY BIRTHDAY TO ME...





5 de noviembre de 2010

Actualizando... (que ya era hora)


Que sí, que sí... que hace más tiempo que no me paso por el blog que Yola Berrocal por el Museo del Prado. Que es verdad: no actualizo desde hace siglos (rectifico: actualicé el sábado sólo para homenajear a uno de mis poetas favoritos en el centenario de su nacimiento. Pero nada más).


Razones para esta ausencia bloggeril, pues hay varias. La primera: empiezo a no encontrar muchas cosas de las que hablar. Y para aburrir al personal con cotidianidades cansinas, prefiero no escribir y esperar a que me pase algo digno de contar. Pero es que... ¡no me ocurre nada en especial!


¿Soy la única a la que no le pasa nada interesante que contar? Es que leo los blogs de otra gente y me quedo flipando con las cosas tan chulas, curiosas cuando no insólitas que les pasan.
En comparación, mi vida es lo más anodino y rancio del mundo. :(


Me levanto, desayuno, me ducho, visto y arreglo, voy al trabajo, trabajo unas horas, salgo del trabajo, voy al gimnasio o a clase de ruso o a comprar, ceno con JJ, veo un poco la tele o leo un libro, o visito otros blogs,  y a dormir. Y vuelta a empezar.


Vaaaale, que no siempre es así. Que también tengo vida social, que salgo con amigos, que voy al cine, que salgo a cenar, que como con mis padres al menos una vez por semana, etc etc. Pero vamos, todo muy normal.

O a lo mejor es que no sé hacer de lo cotidiano algo extraordinario, como sí consiguen otros bloggers a los que leo (y envidio por ello).


Bueno, a lo que voy. Que sí me han pasado cosas en estos días... Ha habido un poco de todo: noticias alegres y noticias tristes. 

31 de agosto de 2010

Papá Gato en el misterioso país de los perfumes



Las 12.30. Estoy en plena y frenética actividad laboral.
Suena mi móvil. Es una llamada perdida.
A los dos minutos, vuelve a sonar.
Tres minutos después, otra perdida.

Antes de comprobar quién es, ya sé que es Papá Gato.

Porque sólo Papá Gato me hace perdidas. Él nunca llama, (ni siquiera llamaría al 112 en caso de estar al borde del ictus). No: él hace perdidas, porque nunca tiene saldo en la tarjeta y espera que seas tú quien le llame y se gaste la pasta.
Sí, Papá Gato siempre ha sido muy rata con el tema del gasto telefónico, y a sus 61 años, ya no voy a esperar que cambie. Así que, a la tercera llamada perdida, decido llamarle yo.

Sobre todo porque ya sé el motivo de sus tres perdidas desesperadas. Sé que son llamadas de socorro: pasado mañana es el cumpleaños de Mamá Gata, y un año más, Papá Gato no tiene puñetera idea de qué regalarle.

Miro el móvil y efectivamente, las 3 perdidas son de Papá Gato. Le llamo:

20 de agosto de 2010

Un añito más...



El miércoles, día 18, fue mi cumpleaños: 29 años ya.

La verdad es que, cada vez, año tras año, tengo la sensación de que el tiempo pasa más y más rápido.
Parece que vuela. Y ya sé que sonará a tópico, pero yo lo veo así.

Este año, mi cumple casi me ha pillado por sorpresa. Cuando me quise dar cuenta... ya lo tenía encima.

La celebración empezó ya la noche del 17. Y es que, realmente no está claro si nací el día 17 o el día 18. Según cuenta mi madre, nací al filo de la medianoche, en un momento indeterminado entre las 23:50 del día 17 y las 00:15 del 18. Vamos, que vine al mundo en la transición de un día al otro.

Aunque eso sí, a efectos oficiales y legales, mi día de nacimiento es el 18 de agosto. Así figura en el Registro civil, en el Libro de Familia, en mi DNI, en mi carnet de conducir, etc...

Bueno, que ya me estaba yendo por los cerros de Úbeda, algo muy habitual en mí (¿será porque mi padre es de un pueblo de Jaén?). Decía que la celebración de mi cumple comenzó ya la noche del 17, con una cenita familiar, en la que mi madre preparó algunas de sus muchas especialidades culinarias. Platos veraniegos y muy fresquitos, como la ensaladilla rusa, que le sale genial.

Esa noche ya empezaron a caer los primeros regalos. La verdad es que, este año, ¡se han pasado! Más que mi cumpleaños, parecían los Reyes Magos.

Mis padres me regalaron: un bolso de Tous, unos zapatos monísimos a juego con el bolso, un colgante de plata y una base de maquillaje, un dúo de sombras y una máscara de pestañas, ni más ni menos que de Chanel, para ponerme bien guapa.

WOW.

Yo, que soy una loca de los potinguitos (maquillajes, pinturitas, etc), cuando abrí el regalo y vi los cosméticos de Chanel, (los primeros que tengo de esta firma tan prestigiosa), se me salían las lagrimillas... ¡Qué ilu!

Después de la cena, los regalos y después de las felicitaciones, besos, abrazos y risas con mis padres, volví a mi casa, y esperé a que J.J. saliera de trabajar.
Cuando salió, me recogió y fuimos a tomar una horchata a una de las horchaterías que hay en el barrio de Benimaclet.

Después, volvimos a casa, y nos fuimos a dormir, ya que al día siguiente, día oficial de mi cumple, yo trabajaba.

El día 18, en el trabajo, también me felicitaron mis compañeros y algunos, que no lo sabían, me preguntaron cuántos cumplía. Uno de ellos, un chico de informativos, me dijo: "¿29 ya? ¡Pues no lo pareces: te hacía más jovencita!"

Qué majo... :)

En cambio, otra compañera me dijo: "¿29?  ¿Y no piensas ya en casarte? Que luego tienen que venir los niños y no te puede pillar muy mayor...".

:s

En fin, cada uno tiene su opinión. Pero lo único real y objetivo es que tengo 29 años. Que estoy ya apurando la veintena. Aunque yo no tengo ninguna prisa por casarme, y mucho menos por tener hijos. Y eso que mi mejor amiga ha sido madre recientemente, y tenemos la misma edad; pero a mí, esas cosas del reloj biológico, no me afectan ni me causan presión psicológica... (al menos, de momento).

Como decía, en el trabajo tuve muchas felicitaciones. Yo, además, compré en el horno que está al lado de la emisora, dos bandejas de frivolidades saladas y pastelitos, para invitar a mis compañeros.

¡Y la verdad es que tuvieron mucho éxito! Picaron todos: gente de informativos, de deportes, técnicos...

La verdad es que currar el día de tu cumple no es demasiado agradable. Y más, si tu cumple es en pleno agosto, mes vacacional por excelencia. Pero bueno, había que cumplir, y lo hice. Qué remedio, ¿no?

Las felicitaciones de amigos y familiares me hicieron la jornada laboral más llevadera. Me llamaron para felicitarme mi abuela, mis tíos, mis amigas E. y M... Esta última, además, desde... ¡Los Ángeles, California!, donde está ahora viviendo.

También entré en el facebook y vi que tenía más de 10 felicitaciones de amigos. ¡Me hizo mucha ilusión ver mi muro lleno de felicitaciones!

Así, entre felicitaciones varias, tirones de orejas, empanadillas, pastelitos, y demás, cuando me quise dar cuenta, ya eran las 7 de la tarde. ¡Hora de salir! ¡Yupiiiiiiiiiii!

J.J. me recogió del trabajo y de ahí fuimos a un SPA, donde me esperaba el primero de sus regalos: ¡un súper masaje de 50 minutos! ¡Mmmmmmhhhhh, oh, sí!

Cuando acabó, ya relajada y con la espalda como nueva, fuimos a dar una vuelta, y J.J. me dio sus otros regalos: un precioso anillo de plata de ¡TOUS! (entre él y mis padres, nos podrían nombrar clientes preferentes del mes, ¿no?), que me está un pelín grande, pero bueno, me encanta igualmente, y el perfume que hacía tiempo que quería: el Agua de Loewe, colección Sorolla. ¡Huele taaaaan bien!

Vaya regalazos. Yo no sabía qué decir.
Así que le estampé un besazo en toda la boca. Creo que era la mejor forma para expresarle mi agradecimiento. Y no sólo por esos tres regalos, sino por todo lo que, en estos dos años, me ha dado. Por cómo ha cambiado mi vida. Por lo importante que es para mí.

Después, volvimos a casa, nos duchamos, nos pusimos guapos... y nos fuimos a cenar por ahí. Esta vez, invitaba yo, cómo no.

Lo pasamos genial... Como siempre. Con él, todo es especial. Tiene la virtud de hacer que hasta lo más sencillo sea único y especial.

Así que, cuando me di cuenta.... miré el reloj, y ya era 19 de agosto. Ya había pasado mi cumple. ¡Oooohhhhhhh!

En fin: que ya tengo 29 años. Un añito más, una velita más en la tarta. Aunque, ahora que lo pienso... este año no he tenido tarta, ni he soplado velas después de pedir un deseo.
Pero, en realidad, tampoco me importa: las tartas no me gustan, en general. Y además, no soy yo muy supersticiosa.

Y, en cuanto a pedir un deseo, la verdad es que creo que tengo todo cuanto podría desear: tengo una familia maravillosa, muy buenos amigos, un novio al que adoro, salud, trabajo...
Lo único que deseo es que todo siga así. Nada más.

Y ahora, a disfrutar de los 29... y luego, de los 30. Porque, aunque hay gente a la que no le gusta cumplir años, yo soy de la opinión de que lo mejor, es eso: cumplirlos.

Cada año que pasa, es un año más lleno de experiencias, vivencias, retos por cumplir...
Y todo eso, nos hace más mayores, pero también más sabios y más fuertes.



HELLO!

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