6 de mayo de 2012

Amistades... tóxicas


Estoy muy, muy, muy cabreada. Mucho. Estoy que echo humo.



Tengo una amiga que cada día es más egoísta y aprovechada y estoy ya empezando a perder la paciencia. Y lo peor de todo es que no soy asertiva, no sé decir las cosas a la cara, no sé decir NO cuando quiero decir NO. Digo SÍ... Y luego acabo comiéndome el sapo.
Y entonces sólo me queda patalear y ladrarle al aire. Como esta mañana, que iba en el coche al trabajo hablando sola, gritando sola al volante, diciendo tacos, toda indignada, y diciendo todas esas cosas que debería haberle dicho a la susodicha en su cara. Anoche.
Y ahora estoy escribiéndolo aquí, vomitando mi malestar, mi ira, en esta entrada que leeréis vosotros, pobrecicos míos. Pero es que no aguanto más.

Quizá no sea para tanto, pero yo hoy me siento mal. Me siento tonta perdida. Me siento utilizada. Y eso no es amistad, creo yo.

Mi "amiga" Tóxica (la llamaré así a partir de ahora) vive y trabaja actualmente en Madrid (después de haberse recorrido durante años Europa entre Erasmus, becas, prácticas y demás. Por tanto no ha estado nunca en los momentos importantes, o cuando de verdad se la necesitaba cerca).
Desde que se estableció al fin en la Capital de España tiene por costumbre venir una vez cada dos meses a la City a ver a la familia y los amigos.
Un día de entre semana me avisa de que viene este finde, que a ver si quedamos. Y yo, como siempre, encantada. (Pierdo el culo).
Pero ayer fue el colmo.

Tóxica y yo habíamos quedado por la tarde a merendar con Amiga Común en una cafetería de la City cerca de donde ésta trabaja, ya que Amiga Común saldría de trabajar y se reuniría con nosotras, y bueno, no la íbamos a hacer desplazarse a la otra punta de la ciudad después de todo el día currando (yo también trabajé ayer, he de añadir, aunque pude ir a casa a comer).

No pasa nada.
Desde el pueblo donde yo vivo ahora al lugar donde está la cafetería (un barrio del extra-extra-extrarradio de la City) hay una distancia considerable. Vamos, me tocó coger carretera y cruzarme la ciudad enterita.
No importa. Me desplazo. Por las amigas se hace lo que sea. Al fin y al cabo, soy yo la que viene en un "pueblo perdido", y ellas están en la ciudad. Es mi problema.

Después de la merendola, Amiga Común se tiene que ir porque tiene un compromiso familiar. Nos quedamos Tóxica y yo. Son las 20 h. ¿Qué hacemos?
Decidimos ir al cine.

Ella propone ir al centro y aparcar por allí. Yo le digo que ni de coña, porque aparcar allí es infernal, (la que lleva coche soy yo. Tóxica había acudido en Metro).
Vamos, es que ni lo intento.  

Al final, la convenzo para ir a un centro comercial con multicines y restaurantes variados, por si después de la peli queremos cenar algo. Ella me dice que prefiere ver cine independiente y a ser posible en VOS. *Momento gafapasta del día, patrocinado por Tóxica*.

Inciso: las dos últimas veces que he ido con Tóxica al cine hemos visto sendas pelis en VOS.
Y es que estoy hasta el gorro de ver pelis en VOS. Lo siento, pero a mí me gusta ver cine para evadirme y divertirme, sin tener que leer los putos subtítulos para enterarme de lo que dicen los actores. Que oye, no me importa ver alguna peli en VOS de vez en cuando, pero esa tiranía snob-gafapastosa de alguna gente me mata. Lo siento, pero me cansa.
Y más teniendo en cuenta que en España tenemos a los mejores actores de doblaje del mundo.

"Ay, pero es que en la versión doblada te pierdes la voz y la interpretación del actor".
Me la suda. Y no se pierden tantos matices, joder.

Vale, pues todo esto no fui capaz de decírselo. No tuve la determinación de decirle que yo, otra vez VOS, no.
La "suerte" que tuve fue que en los multicines aquellos no había pelis en VOS. Muahahaahahaa! EPIC WIN. 
Tampoco había cine independiente. ("Oooooooohhh, qué penaaaaa". NO)
Estaban las típicas pelis comerciales: "Los Vengadores", "American Pie 4", "Los Juegos del Hambre"... y esas cosicas.

Entonces, ella me dice que, de ver una, sería "Los Vengadores". Y yo ya con las orejas haciendo palmas, de pensar que iba a ver a Robert Downey Jr. dándolo todo.
Pero en ese momento, Tóxica me dice, como si fuera el descubrimiento del siglo: "Es que no hay sesión en VOS".

Y yo: Claro que no, esto son unos MULTICINES, cine comercial americano y doblado al castellano, para pasarlo bien; no cine árabe subtitulado en swahili y japonés para gafapastas integristas como tú.

Entonces dice que no. El mismo rollo de siempre: que en todos estos años por medio mundo, se ha acostumbrado a ver cine en versión original y le chirrían las pelis dobladas.
(Vamos, no me jodas...).
  
GRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRR

Y en ese punto, con ganas de estragularla le digo: Entonces, ¿cuál ****%&$¿?"* vemos? (Pero sin asteriscos ni maldiciones, todo muy correcto).

Al final vimos The Pelayos, que por cierto, os recomiendo.Al ser española, obviamente, la vimos en versión original... Y no hacía falta subtítulos. Decisión salomónica. La única que contentó a las dos. (Y no sólo a ella, para variar).

Vale, vamos a la taquilla y pagamos cada una SU entrada: ella paga tarifa de listilla reducida al presentar su carnet de estudiante... (Pfffjajajjajajajajaja! Hay que tener la cara dura). Y yo pago la tarifa de gilipollas normal, de viejuna...
Y nos metemos en la sala.

Antes, me dice que no quiere palomitas, ni chuches, ni refresco ni nada. Y añade que, -como buena gafapasta radical- detesta el ruido de las palomitas y del refresco cuando se sorbe con la pajita, que la distrae muchísimo.


En fin, que me cortó el rollo y no me atreví ni a comprarme unas pocas chuches. (Estoy segura de que, si las compro, me pide y se acaba comiendo ella más de la mitad. Algún día tengo que hacerlo para ponerla a prueba).

Empieza la peli. En un momento determinado, a mitad de película o así, me da por mirar en el móvil a ver si tengo algún SMS o algo.
Pues le molesta. Y me dice al oído, pero con evidente enfado que guarde el móvil, que el resplandor de la pantalla de mi móvil le molesta y le distrae.
WTF????????? Usté perdone...

Debo decir que "The Pelayos" no es una de esas películas de suspense en las que tienes que estar súper concentrado porque a la más mínima distracción, pierdes el hilo y ya no te coges nunca. Vamos, que no.

Acaba la peli y decidimos ir a cenar.
Pero Tóxica me dice que no le mola ninguno de los tropocientos establecimientos que hay en el centro comercial.
Hay desde los típicos McDonald's, Burguer King o Foster's, a otros más variados y abarcando diferentes tipos de cocina: italiano, oriental-wok, cantina mariachi, restaurante americano, turco-kebab, cañas y tapas, Los 100 Montaditos, taberna andaluza, buffet-libre... Variedad, como podéis ver.
Pues ninguno le parecía bien.

Me dice que salgamos a la calle a buscar un restaurante.
El barrio donde está ese centro comercial es muy nuevo, y está ubicado a las afueras de la ciudad. Vamos, que no es como el centro urbano, donde te puedes aburrir de encontrar sitios para comer.
De ahí que hayan puesto ese centro comercial con tantos establecimientos diferentes. Para que no te tengas que volver loco buscando un restaurante.
Le digo que encontrar un sitio allí que no sea el típico McDonald's puede ser como que la Duquesa de Alba se proclame campeona mundial de spinning. Imposible.

Tóxica me dice que necesita salir de allí, que se agobia en los centros comerciales y necesita tomar un poco de aire. (Aclaro que es un centro comercial semidescubierto, con un montón de terrazas al aire libre, no un recinto cerrado claustrofóbico).

A mí no me importaría ir a la búsqueda del restaurante ideal, si no fuera porque son las 11 de la noche, cosa que Tóxica no parece tener en cuenta.

Salimos del centro comercial y lo que vemos en aquella laaaaaaaaaaarga y solitaria avenida es esto:

(Pero de noche, que da más acojone)

Ah, a lo lejos parece vislumbrarse, efectivamente, un McDonald's (para eso no hacía falta salir del centro comercial, digo yo), un sushi-bar ultrapijo y ultracaro, y, por fortuna, un turco, que parece normalito y asequible. Allí que nos metemos. Son ya las 23.30.

En vez de pedir un entrante al centro y cada una un plato, Tóxica decide unilateralmente pedir sólo dos entrantes al centro, no fueran a ser muy grandes y acabáramos empachadíiiiiiiiisimas. (Lo cual me extrañó, ya que Tóxica tiene bastante saque).
Y ya, si le nos parecía poco, pedir algo más. 

Así se hizo. Los entrantes resultaron ser un pequeño bol de hummus y 4 ridículas croquetas falafel (dos por cabeza).
Claro, las tripas de Tóxica empezaron a quejarse de que con aquella birria no tenían ni para empezar. Al final, consintió en pedir un entrante más. Y me lo pregunta: ¿Pedimos otro entrante?  
Me dieron ganas de contestarle a la gallega: ¿Tus tripas qué dicen?

Acabamos de cenar, no pedimos ni postre ni nada (yo misma ya no tenía ni hambre del cabreo que me estaba entrando), y pide la cuenta. Nos la traen y, of course, hace la división.
"Salimos a tanto".
No fuera a ser que me hiciera ilusiones yo de que me iba a invitar o algo. Aquí cada cual, lo suyo. Perfecto.

Pagamos y justo antes de irnos, viene una chica monísima, RR.PP. de una terraza ultra-pija que celebraba una fiesta súper-cool esa noche y nos deja unos descuentos por si nos queremos pasar. Tóxica, poniendo ojos de gato de Shreck me dice que si nos acercamos a la fiesta súper-cool. 
La miro fijamente y le digo: Mira, es que yo mañana trabajo y me toca madrugar.
Y me contesta: Ay... ¡es verdad! Pobrecita... ¡Se me había olvidado! Nunca me acuerdo de que trabajas los fines de semana...

No sé si de verdad no se acordaba o lo dijo a ver si colaba y a pesar de tener que madrugar hoy, me animaba a trasnochar. En cualquier caso, me repateó cómo me lo dijo.

Total, que llega el momento de despedirse (por fin). Lo suyo hubiera sido dejar a Tóxica en una parada de taxis, ¿no? Sería lo razonable.
Pero... ¿cómo hago eso? ¿Cómo voy a ser tan mala amiga?
Sí, al final llevé aTóxica en mi coche a casa de sus padres (a la otra punta de la ciudad), y luego, cómo no, me tocó volver a mi casa, y para ello coger la carretera situada a su vez a la otra punta de donde viven los padres de Tóxica.
Vamos, un show. Ayer me crucé la Cityde punta a punta como 5 veces.

Y lo mejor: mientras la llevaba, Tóxica, al más puro estilo profesor de autoescuela, me indicaba a cada cada momento que hacer: "Gira a la derecha, ahora haz la rotonda y sigue recto, después a la izquierda..."

...Como si no supiera ir a su casa, ¡con la de veces que he ido!

En resumen: mientras Tóxica ya estaba en su cama, yo iba por la autovía camino de mi casa. Y con un cabreo monumental.
Por cierto: un taxi, entre bajada de bandera y tarifa nocturna, le hubiera costado a Tóxica, mínimo, 10 euros, desde donde estábamos hasta su casa. ¿Creéis que me ofreció siquiera 3 euros por el trayecto?
Que la gasolina cuesta su dinero, y no sólo eso: mi tiempo (yo madrugaba hoy; ella, no) y el riesgo de una noche de sábado con mucho loco al volante...
¿Se ofreció siquiera a invitarme al cine (7,5 euros)?
No, en ningún momento.

Y mientras yo tengo un contrato temporal (y estoy pendiente de un ERE), ella tiene contrato FIJO. ¿Por qué es tan tacaña? ¿Por qué es tan poco detallista?

En fin: que llegué a casa pasada la 1 de la madrugada, cansada, con sueño... y triste. Y ni siquiera tenía un WhatsApp suyo (ya no digo un SMS o una llamada, que valen dinero) preguntándome si había llegado bien a mi casa (tengo que coger un tramo de autovía) y dándome las gracias por dejarla en su casa GRATIS.

No sé si estoy muy ofuscada y resulta que no es para tanto, o tengo razón y esta chica es tremendamente egoísta. No sé qué pensar.
Y no sólo eso. Es que siento me utiliza sin atisbo de rubor. No soy su chofer, soy su amiga.
Pero es que, las últimas veces que hemos quedado la he tenido que dejar siempre en su casa y volverme yo a la mía. ¿Por qué? ¿Tengo alguna obligación al respecto?

Claro, así cualquiera es amigo de otra persona. Me pregunto si yo no cediera a todos sus caprichos: si le dijera claramente que no la llevo a su casa, que coja un taxi; o al menos, que invite ella al cine; o si le dijera que esta vez toca ver la americanada padre en versión doblada, y que cada una pida el plato que quiera para cenar y ya se harán cuentas...
Me pregunto entonces qué pasaría. Si yo me comportara así, si la tratara como ella a mí, si la utilizara de esa forma...
Estoy convencida de que, si yo la tratara así, ya haría tiempo que pasaría de quedar conmigo.

Creo que los amigos hay que cuidarlos, mimarlos, tener detallitos con ellos de vez en cuando... Y no vampirizarlos de esa forma. Y encima, ni agradecida ni pagada. ¡Vamos, hombre!
Hay que saber ceder, hay que saber dar tu brazo a torcer de vez en cuando, aceptar los gustos de los demás sin imponer los nuestros, sacrificarse a veces y no anteponer siempre nuestro propio interés y comodidad en detrimento de los demás, ¿no? Al menos, así entiendo yo la amistad. Igual estoy eqiuvocada.

En fin, que estoy decepcionada y cabreada y necesitaba decirlo.
Pero lo peor es que estoy más enfadada conmigo misma, -por idiota, por no decir las cosas claras-, que con ella.
Me anula. No sé cómo lo hace pero ha sido así desde que nos conocemos, y son ya más de 10 años.
Creo que debo empezar a decir las cosas como las siento y dejar de morderme tanto la lengua. Si sigo así, el día menos pensado explotaré de rabia... Y será mucho peor.


----Gracias por aguantar mi pataleta----
:P

1 de mayo de 2012

¿En el País de los Unicornios?



Veo que mi anterior entrada sobre la experimentación en animales ha traído cola y ha generado debate, lo cual me encanta. De hecho, es una de las entradas del blog que más comentarios ha recibido (aunque la mitad son mis propios comentarios de respuesta xD).
Ha habido opiniones de todo tipo y eso está muy bien, vaya esto por delante. Pero... no sé. Tras leer algunos de los comentarios, tengo una sensación cuanto menos extraña.
Y sé de antemano que quizá esta entrada me haga caer mal o resultar irritante. Pero es mi blog y así lo he sentido, así que necesitaba decirlo. Si me lo callo me voy a sentir mal conmigo misma.
Así que... allá voy. Espero que nadie se ofenda, de verdad.


Por un lado, hay quien, como yo hace años, que no sabía de estas prácticas crueles con los animales. Me alegra haberles dado a conocer esta realidad y me hace sentir que este post no ha sido en balde.


Luego hay mucha gente que me agradece que lo haya escrito, porque aunque sea poco lo que una persona sola puede hacer al respecto, muchos poquitos juntos se convierten en algo más grande. En ese sentido, la que estoy agradecida soy yo, porque con sus palabras siento que lo que he escrito tiene una razón de ser.


Y también están los que me dicen que si esto es una lucha sin sentido, que no podemos hacer nada para combatir todo esto, que hay otras prácticas tanto o más terribles que la experimentación animal, que la experimentación es necesaria y que muchas empresas están obligadas a ello, etc, etc...


Vale, y ahora viene la parte que menos me gusta y es decir abiertamente que me he sentido bastante mal al leer esos comentarios tan... ¿paternalistas?
Aunque a veces, por mi forma de hablar, o por el estilo de mi blog pueda parecer un tanto inocente, infantil o naïf, no lo soy en absoluto. Me considero además una persona bastante realista, demasiado incluso, y sensata.


Os cuento: tengo 30 años, estudios superiores y trabajo en un medio de comunicación. Me he criado y vivo en una gran ciudadd. Vamos, creo que por edad, estudios, etc, soy una persona informada, leída y en fin, que no vive en un mundo ideal ignorando los problemas de la sociedad.


Pues bien, por momentos me he sentido como esos niños a los que otros chicos más mayores les destrozan la ilusión diciéndoles: "Los Reyes Magos no existen, son los blablabla...". Con la diferencia de que yo ya sé quienes son los Reyes Magos, sé perfectamente cómo es la situación, no necesito, de verdad, ese baño de cruda realidad.


Quizás algunos puedan pensar que vivo en el país de los Unicornios de colores, los Osos Amorosos y los Pequeños Ponys.
Pero no. Sé perfectamente el mundo tan asqueroso en el que vivimos. Todos los días veo injusticias, hasta en pequeños detalles; todos los días leo el periódico y veo el informativo, y sé la mierda nauseabunda de mundo en el que nos toca vivir cada día.
Yo misma he sufrido en mis carnes injusticias. Las veo cada día.


Y sé que el maltrato animal es sólo una más de las miles de aberraciones que se cometen en este mundo nuestro tan caótico.
Sé que hay guerras, miseria, explotación infantil, mafias, tráfico de personas, de órganos, de armas, de drogas, explotación sexual, violencia de género, crímenes, genocidios, violaciones de Derechos Humanos, dolor, injusticias, epidemias, hambrunas, crisis, desempleo....................


En fin... Yo sólo pretendía hablar de una de las muchas cosas que me preocupan, y que creo que se puede hacer algo al respecto, no mucho, eso es verdad, pero sí algo. En cambio, no creo que pueda hacer mucho para evitar el tráfico de armas, de órganos... ¿O es que alguno de vosotros compra armas u órganos...? Espero que no.
Pero seguro que todos compráis champús, geles, cremitas, colonias...


Pues ése era mi propósito. Informar de que hay marcas que experimentan y otras que no. (O no tanto).  Informar, que por otro lado es mi profesión. Así que posiblemente haya sido deformación profesional.
No quería ir de remueve-conciencias, no quería ir de ecologista-coñazo, ya lo digo al principio del post.
Sólo pretendía hablar de una realidad que algunos desconocen. Que sí, que ya sé que muchos sabíais de esto. Pero también hay quien no.
Y una vez sabido esto, que cada cual haga lo que considere mejor. Yo no obligo a nadie. A mí no me dan comisión por decir que Pantene es "mala".


Que sí, que hay cosas "peores"... Que se cometen también verdaderas atrocidades contra seres humanos y eso es peor.
Claro que sí. Pero ya digo que yo no puedo evitar una guerra, una violación de Derechos Humanos, un genocidio, etc. Pero sí puedo hacer que la gente se plantee las cosas antes de adquirir una marca que decididamente utiliza el sufrimiento animal.


Está claro que no se puede volver atrás, que ninguno de nosotros estaríamos dispuestos a revertir años y años de desarrollo, que no podemos vivir sin las comodidades de las que disfrutamos, que aceptamos las cosas como están y como son, porque es así, y ya no lo podemos cambiar. Ya es demasiado tarde. Así que dejémonos arrastrar, ¿no?


Lo que más me ha apenado es ver que gente tan joven ya ha tirado la toalla. Ya ha dicho: bah, si total, no se puede hacer nada, ¿para qué vamos a hacer nada? Además, hay cosas mucho peores y tampoco podemos evitarlas... Entonces ¿para qué preocuparse por algo menor? Dejemos las cosas como están.


Pues ya está. En el próximo post hablaré de pinturitas, o de trapitos, o de tíos buenos.
O de unicornios que vomitan arcoiris. Será mejor.




**Por cierto: en la columna de la derecha tengo desde hace más de un mes un Actuable sobre la hambruna en Somalia. Hacen falta aún un montón de firmas. Sólo hay que firmar.
En este punto ¿también hay que pensar eso de que "no podemos hacer nada"? ... 
(Para que veáis que no sólo me indigna el sufrimiento animal). 

28 de abril de 2012

Comprar sin crueldad


Decía Gandhi que "la grandeza de un pueblo se juzga por cómo trata a sus animales”. Y esta frase me viene que ni al pelo para introducir el tema del que quería hablar hoy: la experimentación con animales.
Se trata de una práctica cruel que me indigna y que me tiene muy sensibilizada.

A ver... que ya veo a algunos pensando "ésta nos va a soltar hoy el panfletazo ecologista-coñazo".
No, no es la intención, pero bueno, si el tema no os parece interesante, o creéis que es algo que se está sobredimensionando y que no es para tanto, podéis cerrar la página tranquilamente y tan amigos. No pasa nada.

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Ahora sí, a los que habéis decidido quedaros... Este post es simplemente una llamada al sentido común y sobre todo, a la humanidad hacia los animales. Y un intento por mi parte de que os lo penséis dos veces antes de adquirir productos (principalmente de cosmética, higiene y limpieza) para cuyo desarrollo haya sido preciso el sufrimiento/muerte innecesarios e injustificados de un animal. Ya sea una rata, un ratón, un conejo, un gato, un perro...  Todos son seres vivos, con sentimientos, que sufren, y que mueren en muchos casos por el hecho de testar en ellos un champú, una crema, una pasta de dientes o un detergente. De verdad, ¿es necesario?

Os cuento mi experiencia, porque yo en un principio también fui un tanto escéptica  y pasota con todo esto.
La primera vez que oí hablar de la experimentación con animales, allá por la época de los dinosaurios, no me pareció una cosa "tan terrible". Me explico: en mi inocencia, pensaba que los animales no sufrían ni morían con esta práctica. Simplemente era algo incómodo para ellos, pero nada más.

Me imaginaba yo a los técnicos de Pantene lavándole el pelo a la rata con el champú "Suave y Liso", y la rata aguantando estoicamente para convertirse en Miss Rata Pelo Bonito, y salir con su caída de ojos luciendo pelazo a lo Sara Carbonero
Me imaginaba a los señores de Colgate lavándole los dientes a un conejo con su dentífrico "Herbal Total", y el conejo aguantando también para así poder lucir dientes blancos y aliento fresco y convertirse en un orejudo e irresistible Rodolfo Valentino para todas las conejitas de los alrededores.  Sí, ahora os estaréis descojonando. En fin: era joven, inocente y tonta, por ese orden).

Vale, tampoco era taaaaan inocente, pero es cierto que no me paré a pensar mucho en el tema, lo confieso. Shame.
Algunos años más tarde, llegaron algunos correos a mi e-mail de parte de una amiga mía ecologista-animalista-perroflauta; unos correos de boicot a Procter&Gamble con fotos muy duras y datos escalofriantes sobre cómo son esos experimentos y cómo sufren los animales, que, por supuesto, os ahorraré si no los conocéis.

Me quedé helada. Ah, ¿que a la rata no le lavan el pelo y la dejan estupenda? ¿Que al conejito no le limpian los dientes sino que le..? No sigo, que ya he prometido ahorraros detalles escabrosos.
Si queréis saber más, podéis pinchar aquí o aquí. (Pero aviso que es heavy).

Aquello me tocó la fibra sensible, me di cuenta por primera vez de que la experimentación animal implicaba SUFRIMIENTO y MUERTE. Pero por otro lado, conociendo la afición de mi amiga a enviar ese tipo de correos cadena, pensé que quizá no era más que una campaña de desprestigio a Procter&Gamble (multinacional a la que pertenecen marcas tan conocidas como: Pantene Pro-V, H&S, Herbal Essences, Clairol, Max Factor, Olay, Mum, Gillette, Tampax, e incluso las papas Pringles).

Seguro que todos habéis recibido ese famoso e-mail sobre lo "nociva" que es la Coca-Cola, alertando de que, si es capaz de disolver una moneda, qué no hará en nuestro estómago. Sin embargo, cada día, millones de personas beben Coca-Cola en todo el mundo y, que yo sepa, nadie ha muerto por perforación de estómago ocasionada por su consumo (otra historia es que sea malo abusar de la Coca-Cola; pero vamos, eso pasa con todo).

Así que, una vez leído el e-mail de boicot a P&G, pensé que quizá se trataba de algo similar al correo boicot a Coca-Cola. Un bulo para desprestigiar a una multinacional muy bien posicionada en el mercado internacional. Porque... ¿cómo una empresa tan famosa y con marcas tan conocidas iba a exponerse a caer en un desprestigio tan grande? Sinceramente, no me podía creer que el champú con el que me lavaba el pelo pudiese haber matado a varios conejitos albinos. No, no podía ser cierto. Muchas organizaciones se le hubieran echado ya encima, ¿no?  
Pues sí. Pero a P&G parece no importarle. Porque, efectivamente, es un hecho que P&G experimenta con animales para desarrollar muchos de sus productos. Incluídas las dos marcas de comida para mascotas Iams i Eukanuba, -manda webs-, que también pertenecen a la multinacional. Es necesario que mueran gatos, perros, conejos y otros animales para que nuestros gatos y perros coman un alimento en condiciones. "El fin justifica los medios" parece ser la premisa de P&G.

Pero por desgracia, P&G no es la única; son muchas las empresas que experimentan con animales. Y lo peor es que suelen ser las más conocidas y las que tienen más divisiones y marcas.

Sigo con mi historia. El run-run ya lo tenía ahí: me sentía culpable, pero claro, ¿cómo me duchaba, me lavaba la cabeza y los dientes, si tooooooooooooodas las marcas de champús, gel y pasta de dientes que podía encontrar fácilmente en un supermercado son, supuestamente, crueles con los animales? Reconozco que, en ese sentido, la comodidad me pudo. Eso sí, intenté no comprar champús de P&G, a pesar de ser los que mejor me iban.
Pero es que me iba a otras marcas, ya sea Dove, Garnier, L'Oréal, Johnson&Johnson, Schwartzkopf, Timotei, etc, y tres cuartos de lo mismo.
Y las pastas de dientes más conocidas, como Colgate o Signal, también, supuestamente, son desarrolladas bajo experimentación animal.
Vamos, que encontrar una alternativa "cruelty free" es harto difícil... y caro. Un ejemplo lo tenemos en The Body Shop. Una firma claramente "cruelty free", que me encanta, pero cuyos productos son más caros que los de otras marcas de cosmética e higiene de gran consumo.  Y en tiempos de crisis... pues la gente mira la pela. Y eso es así.

Pero mi cambio de mentalidad vino sobre todo el día que llegó a mi casa una preciosa bola de pelo blanca y gris llamada Lola. (Para los nuevos: Lola es mi coneja, my love).
Lola pertenece a una de las especies animales más utilizadas para experimentos. De hecho, el logo de "cruelty free"es precisamente un conejito:


Siempre que veáis este logo en un producto, significa que no ha sido testado en animales
y que podéis comprarlo tranquilamente  =)

Claro, no es lo mismo cuando te hablan de "conejos", así en general, y no has convivido con ninguno, que cuando lo vives en tus carnes y sabes lo adorables que son y lo mucho que los puedes llegar a querer. Y sólo de imaginarte que le pudieran hacer a tu bolita de pelo algo así, se te pone el cuerpo del revés y te dan ganas de ir a matar al señor Procter y al señor Gamble. O al menos, de hacerles tragar pasta de dientes y champú hasta ahogarlos. (Ooops, he entrado en detalles... :P)

El segundo hecho que me acabó de convencer y concienciarme totalmente fue comprobar que la experimentación no es imprescindible ni necesaria. Y mucho menos en productos que tampoco son de vital necesidad, como un champú, un dentífrico o un maquillaje. Que no estamos hablando de una vacuna contra el cáncer o el SIDA, joder (en cuyo caso, no me parecería bien, pero lo podría entender más), sino para desarrollar un puto champú que te deje el pelo brillante y con aroma a flores, o un detergente que te deje la ropa de un blanco nuclear. ¿Es necesario someter a los animales a ese sufrimiento? Definitivamente, no.

Existen muchas empresas y marcas -aunque menos de las que nos gustaría- que desarrollan productos fantásticos y de gran calidad sin necesidad de testar en animales. Precisamente, muchas de las mejores marcas de cosmética son "cruelty free".
Y la gran revelación vino cuando  me convertí en una freak del maquillaje y, al tener un poder adquisitivo algo mayor, empecé a adquirir productos de marcas de gama alta. Pasé de comprar Max Factor, Rimmel, o como mucho L'Oréal (todas ellas crueles) a probar marcas como MAC, Urban Decay o Too Faced. Caras de cojones, sí. Pero infintamente de mayor calidad y... "cruelty free".
Recuerdo la gracia que me hizo leer en los envases de productos de Too Faced este mensaje lleno de ironía: "Producto probado en celebrities, no en animales."
GENIAL.
Luego, en los de Urban Decay, aparece directamente el logo de "cruelty free" y esta leyenda: "No testado en animales. ¿Quién sería capaz?"
GENIAL también.

En fin... No quiero extenderme mucho más. Sé que los productos "cruelty free" suelen ser más difíciles de encontrar y más caros en general. Entiendo que es casi imposible prescindir de todas las marcas que se sabe a ciencia cierta que experimentan, o que ni confirman ni desmienten (en cuyo caso, pienso: quien calla, otorga...).
Pero sí podemos intentar poner nuestro granito de arena.

Sé que es un poco "incómodo", pero es como todo: separar los residuos por contenedores y reciclarlos también es un coñazo hasta que lo conviertes en un hábito.
Con esto pasa igual. Es cierto que hay muchas marcas que no sabemos si experimentan o no, porque muy poquitas llevan el logo "cruelty free" que otorga PETA. Pero en Internet podéis encontrar infinidad de listados con marcas que sí experimentan y marcas que no (aunque hay marcas que bailan de unas listas a otras y al final te vuelves tarumba y no sabes si sí o si no. La más finable es la de PETA y por eso os la facilito al final del post).

Luego, dentro de una misma multinacional, hay marcas que sí experimentan y otras que no. Como en una misma familia hay gente buena y gente mala. Vamos, que es un poco lío.
Pero... también hay marcas que está clarísimo que sí experimentan (y que hay que intentar evitar en la medida de lo posible para que se comprometan y dejen de hacerlo), como las de los grupos P&G, Colgate-Palmolive, Unilever, L'Oréal-Garnier o Schwartzkopf-Henkel.

Después, hay otras cuyos productos llevan bien visible el logo del conejito o indican claramente que no experimentan, como las que ya he dicho de MAC, Too Faced o Urban Decay.


*EDITO: Una empresa de cosmética e higiene muy extendida que todo apunta a que no experimenta es Beiersdorf-Nivea. Otra muy conocida es Revlon. Y una que me encanta: Sephora. Ah, y los productos de Deliplus y Bosque Verde (Mercadona), Froggy,Tresemmé y Kemphor también son "cruelty free". Baratitos y los podéis encontrar en cualquier lado. 
En cuanto a cosmética, hay también marcas low-cost que por lo visto no testan en animales: Essence, ELF, NYX y según me comentan Naar y Mi Álter Ego, Yves Rocher (gracias chicas!). Y por supuesto: Oriflame y Origins. ;)
Ahora tengo la duda de Bourjois, que pertenece al grupo Chanel y no se sabe si experimenta o no. 


Y nada más. Por supuesto, esto es una decisión personal. Cada uno puede hacer lo que quiera según sus convicciones. Faltaría más.
Pero vamos, que esto no es ningún rumor ni ningún bulo de desprestigio. Es una triste realidad. Y lo peor es que esas empresas no se comprometen a dejar de experimentar, cuando hay alternativas a la experimentación animal.
Nos hemos acostumbrado a reciclar, a apagar luces y cerrar grifos cuando no se están usando; hay gente que se compra un coche híbrido (más caros que los de gasolina), o deja la comodidad del automóvil para coger la bici; que usa bombillas de bajo consumo o placas solares, que compra electrodomésticos eficientes,... etc. Son pequeños grandes gestos que cuentan y mucho. ¿Por qué no concienciarnos también con el sufrimiento animal, y evitar en la medida de lo posible adquirir productos testados en animales?
Creedme: no es tan difícil y la satisfacción es muy grande.

Ahí dejo la propuesta. Yo ya estoy en ello. ;)


Para saber si una empresa experimenta o no (obviamente, no están todas): http://www.peta.org/living/beauty-and-personal-care/companies/default.aspx


*Fuente: PETA (People for Ethical Treatment of Animals)



17 de abril de 2012

De vuelta tras las Pascuas...

*Jo, es que hasta el título del post es cutre...


Bueno, ya estoy de vuelta, asomando la patita por aquí... A lo tonto a lo tonto, he estado dos semanas sin dar señales de vida. Pero ya he vuelto. 
La verdad es que no sé muy bien de qué hablar, e intuyo que me va a salir un mojón de entrada... Pero es que tampoco me ha pasado nada súper especial en estos días. 
A mí, porque la Familia Real no da abasto, ¿eh? Entre unos y otros, vaya "fiesta"...
ASCAZO.


A lo que vamos: ¿qué tal la Semana Santa y la Pascua, amores? Las mías, como digo, bastante monótonas.
Antes de Semana Santa tuve como dos millones de exámenes; -bueno, un millón, para no exagerar-, y luego me tocó trabajar toda la Semana Santa por mí y por todos mis compañeros. Sí, estoy rodeada de vagos, inoperantes y expertos en el arte del escaqueo.
Pero al menos, la semana de Pascua tuve vacaciones y me la he pasado haciendo el perro todo lo que he podido y más. Y he comido panquemaos, monas, conejos de chocolate...
Vamos, que no me he privado de ná. ^_^
Y encima he abandonado el gimnasio... Pero no es culpa mía que haya habido tantos festivos y el gimnasio estuviera cerrado, joder. 


Vale, los festivos porque estaba cerrado y los laborables porque no me apetecía ir.
El caso es que no piso ese lugar de torturas desde hace más de dos semanas.
Conclusión: mi culo tiene ahora las dimensiones de Brasil. Bueno, vale: las dimensiones de una de las provincias de Brasil.


Así que nada, ya estoy otra vez comiendo normal y esta tarde, SÍ, iré al gimnasio. (Seguro que ya ni me acuerdo de accionar la cinta de correr). 
En fin, que estoy apurando mis últimas horas de vacaciones y mentalizándome para la vuelta a la rutina. BAJÓN.




Mañana, vuelta al curro y a las clases. Ganas: -5000. Pero bueno, es lo que hay. Tengo trabajo de momento, y eso es lo importante. 


Cambiando de tema, ayer, JJ y yo estuvimos en casa de mi amiga E., la que tiene un bebé de casi 2 añitos. El enano está enorme y precioso. Qué gordito y qué risueño... :)
Se me caía la baba al verlo. Y veía a JJ jugar con él, y la verdad es que no se le daba nada mal. Yo es que tengo poca gracia para entretener a los nenes. Pero hay gente que sí tiene buena mano. JJ parece que la tiene.
Mientras los observaba, pensaba que sería un buen padre para mis hijos. Vamos, que me entraron unas ganas locas de ponerme a traer niños al mundo, así a lo Brangelina.
Pero en seguida me dije a mí misma: Gata, STOP. 


Lo que pasa es que vuelvo a sentir ese run-run, esa vocecilla interior diciéndome que el arroz se me pasa. Ya sé que es una gilipollez y que no debería pensar así, que soy muy joven, pero... Joder, ¡es que el entorno presiona mucho!


-Mi amiga ha hecho ya 5 años de casada y tiene un crío de casi 2.
-En junio tengo otra boda. La enésima y subiendo. 
-En Facebook cada vez que entro me deprimo: parece la BBC: Bodas, Bautizos y Comuniones. Todo son fotos de bodas, lunas de miel y... fotos de bebés, que parece eso un calendario de Anne Geddes, pero en versión cutre.


Que yo, a veces pienso: estas tías son gilipollas de remate. Si quieres poner tus fotos en bikini y con una caipirinha, en el resort hortera de Riviera Maya donde tú y tu flamante marido habéis pasado la luna de miel, me parece de puta madre.
¿Pero fotos de un menor que no sabe que lo estás exponiendo públicamente? ¿Tú qué sabes quién puede acceder a las fotos de tu hijo? ¿No sabes, alma de cántaro, que hay miles de  pedófilos pululando por la red? Y sobre todo: ¿le has consultado al niño si quiere que lo exhibas en tu muro de Facebook continuamente? Cuando sea adulto y lo sepa, ¿le hará gracia?
Ahí dejo esa reflexión.


Sobre el run-run... Pues sí: la verdad es que tengo ganas de casarme. Hala, ya está. Ya lo he dicho.
Creo que ya va siendo hora. Pero claro, ya no sé si es hora-de verdad, o es hora-porque toca, porque todo el mundo lo hace. 
Y luego está la segunda parte: el tema "niños". 
Para algunos médicos yo ya sería una "madre añosa", con casi 31 añitos.
"Madre añosa". Me suena en la cabeza así, como esas voces distorsionadas, ralentizadas: Mooooaaaaddrrrrreee añuuuuoooosooooaaaa.... 
La verdad, el que inventó la palabreja merece que le hagan la depilación a la cera ardiendo en el escroto. ¿Puede ser más fea, más machista y más discriminatoria? ¿Es que acaso ellos no son padres añosos?
Dejo ahí esa otra reflexión.


Bueno, el caso es que, aunque a mí ya me apetece, y a JJ también (aunque menos), hay un problema: ahora no es un buen momento porque en mi empresa van a tirar a un montón de gente en los próximos meses, y tanto JJ como yo podemos estar en el bombo. Y preparar una boda estando uno o ambos en el paro me parece un poco... arriesgado. No sé.


Así que veremos qué pasa. Veremos si paso, pasa o peor aún: pasamos a engrosar las filas de la empresa más numerosa de España: PARO S.A. Si no es así, -ojalá-, obviamente se planteará ya el tema en serio.  
Pero si nos quedamos en paro los dos, (cosa que esperemos que no), pues a parte de lo jodido de la situación, tampoco podemos hacer muchos planes de futuro en ese sentido. Y esperar, esperar y esperar eternamente, como que no me apetece mucho. En fin. Cruzo dedos. Lo dicho: ya veremos. Estamos en manos de una auditoría. :(
Que haya suerte, por favor.


*Y ahora le daré a publicar y a los 2 minutos me arrepentiré de haber actualizado con este post tan cutre... En fin, lo hecho, hecho está. Éste es mi blog, ¿no? =)

1 de abril de 2012

Prejuicios


AVISO: POST BASTANTE HIPERGLUCÉMICO

Cuando le vi por primera vez, pensé que jamás se fijaría en una chica como yo. ¿Él? Tan alto, tan guapo, con esos ojazos, con ese culo... ¿Él? ¿En mí? Ni de coña...
(Aclaro: no es que yo sea un híbrido entre orco de Mordor y Gormiti, pero en aquella época post-ruptura con el que había sido mi novio de varios años, estaba atravesando una racha muy mala y con la autoestima a -250).

La primera vez que hablé con él, no paraba de tartamudear como una completa inútil, y de reírme con esa risita histérica. Pensé que resultaría un poco chulito, un creído, un raro, o no sé.
Pero me pareció encantador.
Con lo que ya acabé de perder las bragas el norte y decidir que era el chico que yo quería pa' mí pa' siempre.

Cuando me dijo de "quedar algún día, si eso, a un café", no me lo podía creer. De nuevo: ¿Él? ¿Conmigo? ¿Será verdad?
Imaginé que sería lo típico que se dice para quedar bien. Pero que ese café no llegaría nuuuuuuuuuunca.

Así que, cuando una semana después me pidió el teléfono, casi me da el patatús del siglo. No sé ni cómo acerté a decir las 9 cifras.

Antes de nuestra primera cita, ya pensaba que no iba a funcionar... Al menos como yo quería. O como mi mente contaminada por Hollywood y Disney había ya prediseñado.
Pensé que al final quedaríamos como amigos. Que por su trabajo sería un cansino que sólo sabría hablar de goles, de fueras de juego, y de cansineces de ésas.

Eh, que a mí me mola el fútbol, y he aprendido bastante desde que estoy con él. Pero vamos, que mi vida no se reduce a  sólo eso. Me interesan otras mil cosas mucho más, y no soportariá salir con un futbolero que luego no sabe ni quién es Shakespeare.

O quizá sólo querría tocarme las tetas. Sólo sexo. Y si te he visto no me acuerdo. (Cosa difícil por otro lado, cuando tienes que ver a esa persona casi a diario por trabajo).

Así que, cuando me sorprendió hablando de Van Gogh, de cine, de libros, de música de todo tipo y me dijo que su sueño era ir a Roma a ver el Coliseo, ya casi me lo como allí mismo.
¡Cuidado! Podía ser el típico discursito "gafapasta postizo", preparado y aprendido de memorieta para seducir a una incauta chica con unas ciertas inquietudes culturales.
Y una vez ella está en el bote, dejarla languidecer los domingos por la tarde, entre latas de cerveza, bolsas gigantes de papas, amigachos insoportables y "Minuto y resultado".
No, por favor.

Por otro lado, y dado su historial amoroso previo, de bastantes relaciones pero bastante cortas, también pensé que tal vez fuera un superficial, un inmaduro emocional, un alérgico al compromiso, o un "cazador", al que le pone mucho el mero hecho de la conquista, pero una vez tiene a su presa, se cansa, se aburre, y a otra cosa mariposa.
O no sé, igual era un insoportable y las tías lo mandaban pronto a pastar.
...O a lo mejor era un desastre en la cama. Vete tú a saber.
Quizá todo lo que pintaba como un sueño a priori, iba a convertirse después en una pesadilla.

Además, yo también partía con una bagaje previo complicado, y una ruptura bastante reciente con una persona que lo había sido todo para mí durante 5 años. (Bueno, dejémoslo en 4 y medio. Porque ese último medio año... yo no estuve para mi ex. Lo siento. Se me acabó el amor y no pude hacer nada por evitarlo).

Aun así, con todos estos antecedentes, y a pesar de los prejuicios que había tenido con él, decidí darle un voto de confianza.

Bueno, no exactamente. En realidad, él me gustaba tanto y yo estaba en un estado tan....... no sé, de tontuna y enamoramiento total y absoluto, y él era o parecía ser tan maravillosísimo, que me lancé a la piscina sin preocuparme mucho de si tenía suficiente agua para nadar o si por el contrario me iba a partir la crisma contra los azulejos.
Sabía que si salía mal, mi sensación de doble fracaso sería demoledora.
Y que me iba a quedar muy tocada, si no totalmente p'allá.

Pero me arriesgué. Pensé que sólo tenemos esta vida, que se sepa, y que yo no podía ni quería parar aquello. Quien no arriesga no gana. Y es mejor arrepentirse de lo que se ha hecho que quedarse con la duda de qué hubiera pasado si...

Así que me lancé como nunca antes lo había hecho, porque si no, aún estamos en aquella terraza, temblando como pajaritos, y esperando a ver quién daba el paso.
Aquella noche de julio le di mi corazón sin reservas. A tumba abierta.

Y él, a cambio, me regaló el mejor verano de mi vida. Al que luego le sucedería su otoño, su invierno, su primavera... Y otro verano más. Y otro año, y otro, y otro...
Y así... hasta hoy. En una sucesión perfecta de meses y años, en los que apenas ha habido momentos amargos que empañen los más dulces.

Nunca se puede estar segura al 100%, pero al menos, a día de hoy, veo claro que mis prejuicios eran erróneos, y que hice bien en ignorarlos y seguir adelante.

Y vosotros, ¿también sois de lanzaros así, sin pensarlo mucho, una vez os enamoráis? ¿O por el contrario, os lo pensáis mucho y sopesáis pros y contras? ¿Hacéis mucho caso a los prejuicios o los ignorais? ¿Se cumplen después, o luego os dais cuanta de cuán equivocados estábais con esa persona? ...

***Perdonad mi "empalagosez". Pero por temas de trabajo, a él lo han mandado una semana fuera del país, y ya hace 6 noches que no duerme a mi lado. Menos mal que vuelve ya mañana.
Cambiaré de registo... I promise.  ;)






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