13 de mayo de 2010

Unfaithful


El otro día, vi por la tele la película Infiel (Unfaithful), con Diane Lane, Richard Gere y el siempre guapísimo Olivier Martínez.

Como el propio título indica, la peli nos habla de una infidelidad. Cómo una feliz (aunque algo aburrida también) esposa y madre (Lane), le pone la cornamenta a su querido y amantísimo esposo (Gere) con un bombón con acento francés (Martínez).

Sin ser la película nada del otro mundo, me pareció interesante el hecho de que, en esta ocasión, sea una mujer la infiel. Que nos muestre la infidelidad desde el punto de vista femenino. Y es que, a veces, parece como si el tema de la infidelidad fuera monopolio de los hombres. Cuando no es así. (Lo que pasa es que las mujeres, en general, son más discretas).

Bueno, al acabar de ver la película, no pude evitar plantearme algunas cuestiones.

Por ejemplo: ¿Qué lleva a una mujer felizmente casada con un atractivo hombre maduro que la quiere a morir, a perder la cabeza y caer en los brazos de un joven y guapísimo desconocido?
¿Qué arrastra a esta mujer a engañar a su esposo con otro hombre?

¿Atracción fatal? ¿Curiosidad? ¿Aburrimiento?¿Acabar con la monotonía? ¿Deseo irrefrenable?

No lo sé. Puede que un poco de todo.

Y en general, ¿qué lleva a la gente a ser infiel a su pareja?

No vengo aquí a dar lecciones morales a nadie. No soy quién. Cada cuál, es libre de hacer lo que quiera. Yo sólo puedo hablar desde mi experiencia.

Pero sí considero que una infidelidad es una traición en toda regla. Y si eres infiel a tu pareja, puede ser que, a lo mejor, no la quieres tanto. Porque si de verdad le quieres, no le engañas, no le haces daño. Es tan sencillo como eso, ¿no?

Claro que la vida está llena de tentaciones. Claro que puedes cruzarte un día con alguien que te suba las revoluciones a mil. Por supuesto que puedes conocer a una persona y sentir una atracción brutal. Pero, ¿vale la pena ir más allá?

Al fin y al cabo, somos personas, no animalitos. Y como personas, tenemos la capacidad de decidir y de pensar los pros y los contras de nuestras acciones sin dejarnos llevar por el instinto.
Una relación de pareja supone un compromiso, y nos exige una exclusividad. Esa persona y nadie más. Así son las cosas.
Porque, por otro lado, nosotros también exigimos esa exclusividad por parte de nuestra pareja. Esas son las reglas del juego.

Nunca se puede decir "de este agua no beberé", pero creo que nunca sería infiel, en parte por el sentimiento de culpabilidad que me quedaría tras hacer algo así. No me compensaría.

Aparte de que quiero tanto a mi novio y estoy tan enamorada de él que no veo la necesidad de probar otras cosas. Simplemente, la infidelidad no entra en mis planes.
Ni aunque venga ahora mismo Brad Pitt y toque a mi puerta (bueno, eso es harto difícil que pase, pero...).
:)

Además, pienso que, cuando uno de los dos miembros de la pareja necesita buscar fuera de casa es porque quizá, algo falla en esa relación. Si todo va bien, no hay necesidad de buscar otra cosa, ¿no?
En ese caso, creo que es mejor replantearse la relación, ver qué pasa, dónde está el prblema. E incluso romper la relación si la cosa no va para alante.
Por mucho que le duela a la otra persona, siempre preferirá la franqueza del “Esto no funciona” al engaño que supone una infidelidad. Al menos esa es mi opinión.

Y por supuesto, prefiero saber la verdad (aunque me haría muchísimo daño y me dejaría hecha polvo durante mucho tiempo), pero... mejor saberlo que "ojos que no ven, corazón que no siente”.

Y llegado el caso, creo que no podría perdonar algo así. Aunque él me jurara y me perjurara que fue una tontería, que había bebido, que es a mí a quien quiere, que nunca lo volverá a hacer... Pero es que, ¿quién te asegura que efectivamente, nunca más volverá a ocurrir? Además, me resultaría muy difícil volver a confiar en él.

Porque lo peor de una infidelidad, a mi modo de ver, no es el hecho en sí (que, en muchas ocasiones, se reduce a una relación sexual tras la cual no hay nada más, ni enamoramiento, ni ganas de ir más allá). Lo peor es la duda, la desconfianza permanente que inocula en el que es engañado, (que puede acabar en paranoia ) y el atroz sentimiento de culpabilidad del infiel. 

Eso es lo que acaba destruyendo la relación. Ya nada vuelve a ser igual una vez se traspasa la delgada línea roja.
Sólamente con mucho esfuerzo, mucha sinceridad, mucha paciencia, comprensión y amor por parte de los dos, se puede reconstruir la relación rota e intentar que las cosas vuelvan a ser más o menos como antes. Sé de algunas parejas que lo han conseguido. Pero no son muchas.

En fin, esa es mi opinión sobre este tema tan... espinoso, podríamos decir. Y repito, no pretendo con este post juzgar ni adoctrinar a nadie. Este es sólo mi punto de vista, que puede coincidir con el vuestro o ser totalmente divergente.

¿Y vosotros? ¿Qué pensáis de todo esto? ¿Estáis de acuerdo con mi postura? ¿Pensáis que no es para tanto? ¿Perdonaríais una infidelidad?..

Animaos a contestar. ¡Toda opinión me interesa!



9 de mayo de 2010

Dilemas típicamente femeninos


Esas dudas existenciales que nos asaltan únicamente a las mujeres...

1. Abrir el armario (atestado de ropa) y no saber qué ponerse

Me pongo los vaqueros y una camiseta chula... Uy, no, que parece que siempre llevo lo mismo.
Pues la falda ésa que no me pongo nunca...
(Claro, no me la pongo nunca porque no me combina con nada. Y además, el tejido pica).
¿Y ese vestido? Definitivamente no. Demasiado "puesta". ¡A ver si va a parecer que voy de boda!.
Mejor los pantalones negros de vestir con una camisa... Uffff, no sé. Demasiado seria.
Pues la falda vaquera con el suéter rojo. Mmmmmnnnnnno. ¡Eso me lo pongo mil veces!

¡Dios, no tengo ropa! Tengo que ir ur-gen-te-men-te a Zara!

2. Al día siguiente de conocer a un chico muy atractivo y con posibilidades de pasar a algo más con él

¿Le llamo o pareceré desesperada? Mejor espero a que me llame él...
Pero si no le llamo puede pensar que no me interesa. Va, le llamo y ya está...
¡No, que llame él! Si está interesado, llamará él... ¿Y si le mando un SMS? ¿Pero qué le digo: "Hola, cómo estás"? ¿Muy soso, no?¿Y si no me contesta...?


3. En un restaurante, mirando la carta: el dilema entre pedir lo más delicioso o lo más sano (que NUNCA suelen coincidir)

Ravioli con funghi porcini, salsa de nata y queso gorgonzola. Mmmsssssssssslurrpppp.... (la boca agua)... Buffff, pero eso debe de tener como 600 calorías. No, no debo. ¿Y la bruschetta con tomate y mozzarella? No, muy típico... Ya está: pido la ensalada griega con orégano y queso fresco, que si no, después me siento culpable. 
Pero es que los raviolis tienen una pinta... ¡¡Dios, de postre hay brownies!!! Bah, los ravioli y los brownies, y ya está. Total, un día es un día... Mañana, ensaladita y ya está. 


4. Horas antes de tener la primera cita con él

Cuando lo vea, ¿qué hago? ¿Me lanzo yo a darle un beso? Pareceré demasiado directa... Mejor espero a ver qué hace él. ¿O mejor le doy dos besos protocolarios? 
¿Y qué me pongo? ¿Falda y top o unos vaqueros con una camisa? O el vestido... Uy, no sé... A ver si voy a parecer una "loba"... (Nuevamente, el dilema nº 1).
¿Me maquillo mucho o poco? ¿Me recojo el pelo o mejor suelto?
¿Y si la cosa no fluye, si no hay feeling, qué hago?
¿Y si hay tanto feeling que me invita a subir a su casa...? ¿Qué le digo? Bueno, al menos, estoy depilada... Por si acaso.


¿Por qué ellos no se calientan la cabeza con estos dilemas?



8 de mayo de 2010

EX


Hace poco descubrí el magnífico blog Bitácora de una soltera, y debo reconocer que estoy enganchadísima a las historias que cuenta la autora. (Os lo recomiendo 100%).
  
Digo esto porque, cuando leí la entrada Tengo un don, (en la cual esta chica nos habla de sus ex y de cómo les va en la actualidad), no pude evitar ponerme a pensar en este fenómeno. El fenómeno EX. 

Es curioso comprobar cómo dos únicas letras pueden llegar a decir tanto. Cómo pueden encerrar un significado tan universal. No hace falta decir exnovi@, expareja, exmujer, exmarido, etc. Con decir ex, basta. 

Ay, l@s ex... Cuántos ríos de tinta han generado y siguen generando. Cuántas películas, libros, cuántos pensamientos ocupan.

Y es que... todo el mundo (o casi todo el mundo) ha tenido al menos, un@ ex en su vida. (Hay muy poquita gente cuya primera pareja haya sido la definitiva). Y, de la misma manera, la mayoría de la gente nos contamos entre l@s ex de otras personas. Eso es algo que está ahí y que no se puede cambiar.

Cuando dos personas rompen una relación, cada una de ellas pasa a adquirir la categoría de "ex". Y no es una simple etiqueta.
Ser "ex" tiene su status. Significa haber sido alguien importante en la vida de otra persona. Haber dejado un recuerdo, una huella, (a veces muy profunda) en su corazón.

Por eso, hay muchos ex cuya sombra sigue siendo alargada (como la del ciprés de Delibes), y afectando (negativamente, se entiende) en las futuras relaciones amorosas de la otra persona.

Algunos lo hacen deliberadamente, porque se empeñan en continuar estando ahí. Sea porque no quieren desaparecer definitivamente de la vida del otro, sea porque no aceptan la ruptura, o porque no soportan que el otro quiera rehacer su vida con otra persona, etc. El caso es que su fantasma sigue planeando por ahí.

Son los ex "coñazo". Los que no se van ni con aguarrás. Los que quieren arruinar toda posible relación sentimental que el otro pueda iniciar.

Para ello, a menudo, se enmascaran bajo el disfraz de "amigos"

Todos hemos escuchado eso de que, tras una ruptura, dos han quedado como amigos. -"Soy muy amig@ de mi ex".

Yo, personalmente, no me creo mucho eso de que se pueda ser amigo de un ex. Al menos, yo no soy amiga de ninguno de mis ex.  Sinceramente, no me veo saliendo de fiesta con ninguno de ellos, ni contándoles determinadas cosas, ni pidiéndoles consejo ante mis problemas.
Me basta con mantener una relación cordial (Hola, qué tal? Muy bien, gracias. Adiós), si alguna vez me encuentro con uno de ellos.

Pienso que con una persona con la que se han compartido determinadas cosas, no puede haber amistad posible.  (Por eso, incluyo el "Hemos quedado como amigos", como una de las típicas mentiras que la gente suele decir).  Es mi opinión, por supuesto, y no tiene por qué ser la única.

Pues bien, algunos ex "coñazo", de estos que no quieren pasar página, se aprovechan de esa supuesta "amistad" que han conseguido mantener con la otra persona, para boicotear toda posible relación que a esta le pueda surgir. ¿Cómo? Principalmente, provocando celos en la nueva pareja del otro. Típico, ¿verdad?

A mí me ha pasado. Y a mucha gente también. Son esos ex odiosos que se empeñan en seguir ahí. Cueste lo que cueste.
Y lo hacen, como decía, deliberadamente. Con toda la intención. Para fastidiar.

Pero hay otros ex que no tienen ninguna intención de quedarse. Al contrario: es el otro el que se empeña en que sigan ahí, de algua forma. Recordándolos, idealizándolos, añorándolos.
Esta actitud (en la que mucha gente cae) es peligrosa, porque nos atenaza, nos ancla al pasado, nos incapacita para seguir adelante, para pasar página y conocer a otras personas; o a otras posibles parejas. 

Está claro que una ruptura siempre es algo difícil, y superarla requiere su tiempo. Un tiempo que no es el mismo para unas personas que para otras. Pero hay gente que prolonga el duelo hasta el infinito y más allá, y eso no es nada bueno.

Luego está el ex o la ex de la actual pareja, que muchas veces nos provoca celos retrospectivos: ¿L@ quiso a él/ella más que a mí? Estuvo más enamorad@ de él/ella que de mí? L@ echa de menos? ¿Tienen todavía contacto?.....

Los ex... Dos letras y miles de historias.

¡Cuántas cosas se podría escribir sobre ellos! Y es que, hay tantos tipos de ex como tipos de personas:  los que se recuerdan durante mucho tiempo y los que se olvidan pronto, los que se echa de menos y los que pasan sin pena ni gloria; de los que no quieres saber nada y de los que te encantaría saber cómo les va, los majetes y los odiosos...

Pero ex, al fin y al cabo. Prefijo que, según el Diccionario de la RAE, hace referencia a aquello que fue y que ya no es. 

Y eso es lo que conviene no olvidar. Que son ex porque ya no son.


5 de mayo de 2010

Mentiras piadosas... o no


Hay toda una serie de mentiras, mentirijillas y trolas que contamos a los demás (y sobre todo a nosotros mismos), con el fin de excusarnos o acallar nuestra conciencia ante una situación o hecho del cual no nos sentimos especialmente orgullosos.

 Citaré algunas de las más típicas que me vienen ahora a la mente:


1. Mañana (o el lunes) me pongo a dieta

2. Mañana (o el lunes) me apunto al gimnasio (variante o complementaria de la anterior)

3. No l@ voy a llamar nunca más.

4. Ya lo he superado (la ruptura). ¡Ni me acuerdo de él/ella!

5. Este es el último cigarro que me fumo. Palabrita de ex-fumador@

6. Una cervecita y me voy a casa. ¿Pero sólo una, eh?

7. ¿¿¿¿Yo con ese/esa???? ¡No estoy tan desesperad@!

8. Yo no iba a salir, pero es que entre todos me han liado...

9. Qué sí, que el vestido/pantalón cierra... Es la cremallera, que a veces se atasca (aguantando la respiración para no reventarlo)

10. Pero si no he bebido "nada"... sólo un chupito. Algo de la cena me debió de sentar mal...

11. Yo no soy nada celos@...

12. Hemos quedado como amigos.

13. No eres tú, soy yo...

14. Necesito tiempo para aclarar mis ideas

15. Estoy lista en "un minutito" (aquí uso el género femenino deliberadamente, pero es que es así)

16. Es la primera vez que me pasa...

17. Lo vi en "Sálvame de luxe", pero de casualidad; estaba haciendo zápping, yo no veo esa basura, ¿eh?

18. El sexo está sobrevalorado. ¿Por qué la gente está tan obsesionada con él?

19. (En el coche, conduciendo él) No nos hemos perdido, sé perfectamente dónde estamos y cómo llegar. No hace falta preguntar a nadie (aquí uso deliberadamente el género masculino)

20. (Haciendo dieta) Por dos donuts que me coma no va a pasar nada... ¿no?


Lo más fuerte es que, algunas veces, hasta nos llegamos a creer nuestras propias mentiras.  ;)


2 de mayo de 2010

Gente insoportable


Seguro que os habéis cruzado en más de una ocasión con algún especimen de los que voy a enumerar a continuación.

-Los que dan consejos sin tú pedirlo

-Esos que siempre están alardeando del dinero que tienen y de toooooodas las cosas que poseen: su magnífico cochazo, su ropa y complementos de marca, sus viajes maravillosos, sus propiedades inmobiliarias, el colegio trilingüe, carísimo y pijísimo al que llevan a sus niños...). Pero luego se quejan de lo caaaaro que está toooodo.

-Chicos y chicas a los que, como les han dicho desde niños que son guapines, ya se creen que son Gisele Bündchen o Brad Pitt, y van por la vida mirando a los demás con cara de asco, porque "es que soy taaaaaaaan guap@"...

-Fumadores que te echan todo el humo a la cara

-Esos obsesionados por la delgadez que se pasan la vida contando las calorías de cualquier cosa que ingieren, (¿a ver? bufff, esta miguita de pan debe de engordar un montón, no sé si debería...") y te hacen sentir culpable si te das algún capricho culinario delante de ellos

-Los de la falsa modestia: "bueno, sí, mi jefe me ha propuesto para un ascenso... pero yo, la verdad, no sé si me lo merezco, no es para tanto, ¿no?"...

-Los pseudoculturetas que están siempre dando la brasa con el último libro que han leído (a ser posible algún tratado filosófico tan largo como infumable), la última obra de teatro que han ido a ver, la última película (independiente, of course), que han visto, el último concierto de música alternativa al que han asistido, etc etc

-Los cansinos de la tecnología que sin su iPod, iPhone, ordenador portátil con conexión a internet de banda ancha, bluetooth, GPS, Blackberry, PDA, etc etc.. no saben hacer nada.  

-Esa gente que cuchichea delante de tus narices

-Los que al hablar, después de cada frase, dicen: "¿Me entiendes?" o "¿Sabes?", al más puro estilo Belén Esteban

-Los que te dicen en todo momento lo que tienes que hacer (pero ellos nunca predican con el ejemplo)

-Los snobs. Esos que cuando se habla del último local de moda, ellos ya son clientes VIP. Y si se pone de moda un destino turístico tan remoto como exótico, ¡ellos ya estuvieron allí el verano pasado!

-Los pedantes: "Mi libro de cabecera es La insoportable levedad del ser"... (¡Tú sí que eres insoportable!)

-Los "siempre negatifos, nunca positifos". (Muy tóxicos)

-Esos que juzgan a las personas sólo por su apariencia física o poder adquisitivo

-Las "robanovios"

-Esas personas que son tan buenas, tan educadas, tan respetuosas, tan afables, tan estupendas, tan simpáticas... que CANSAN (sobre todo, porque no te crees que, en el fondo, lo sean)

-Los que nunca se enfadan, ni se alteran, ni pierden la paciencia, ni  los nervios, ni la compostura, ni levantan la voz, ni se inmutan por nada. (¿Tienen sangre en las venas?)

-Los progres de manual: antisistema, anticapitalistas, antiglobalización, antiTODO...

-Los arreglaparroquias, esos que siempre saben cómo ordenar la vida de los demás. (¡Que ordenen la suya primero!)

-Los que lo suyo siempre es lo mejor (Faltaría más): -"Me he comprado un Ford Focus, y estoy más contenta..." -"Uy, yo sí que estoy encantada con mi Volvo S80..."

-Esa gente que "nunca lleva suelto", o que se "olvida" la cartera, y hay que invitarlos siempre. Pero no esperes que ellos te inviten a ti. (¿No llevan suelto, recuerdas?)

-Las parejitas empalagosas que no se despegan ni un segundo

-La cajera antipática del supermercado

-Esos que entran en un lugar público y se ponen a hablar por el móvil a grito pelado

-Los que siempre le buscan un 'pero' a todo

-Los hipócritas

-Y esa gente que, cuando te das el morrazo, te dice con retintín: "Ya te lo advertí..."

¡¡¡Aaaarrrrggggghhhhh!!!

¿Se os ocurre más gente inaguantable para añadir a la lista?   ;)

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